Los dos asuntos no se midieron con la misma vara; en uno el director se separó del cargo, mientras el otro quedó a nivel de agentes.

ÓSCAR VERDÍN CAMACHO .-

La licencia al cargo solicitada por el director de la penal Francisco Javier Guerrero Cervantes, luego de producirse la fuga de un reo y la consignación de cuatro custodios, dejó en claro que en el gobierno de Ney González Sánchez las cosas no se miden con la misma vara.

El jueves 11, Guerrero se separó de la dirección penitenciaria para que la Procuraduría General de Justicia (PGJ) continúe la investigación en torno a la fuga de Jesús Amado Bañuelos, alias “El Pillo”, ocurrida el domingo siete.

Llama la atención que mientras Francisco Javier Guerrero tomó esa decisión, aunque evidentemente  acordada con sus superiores, recientemente se produjo una situación un tanto similar, al interior de la Policía Estatal Investigadora (PEI), sin que se actuara de la misma forma.

Como es del dominio público, el 23 de mayo pasado efectivos de la Procuraduría General de la República (PGR) aprehendieron a seis agentes de la PEI, acatando la orden girada por el Juzgado Primero de Distrito.

Y es que cinco testigos relataron ante las instancias federales que el dueño de un cargamento de mariguana fue puesto en libertad cuando ya estaba recluido en instalaciones de la PEI, en Tepic, en tanto que a ellos se les mantuvo en prisión, como hasta la fecha.

La operación, dijeron los manifestantes, se habría debido al pago de una importante cantidad de dinero.

En fin.

Lo cierto es que mientras en el asunto de la penal hubo una inmediata reacción que llegó hasta el propio director, en lo que toca a la denunciada liberación ocurrida en la PEI no se produjo tal cosa, a pesar de que no se trató de una fuga, sino de un fuerte pago proveniente del narco, denunciado oficialmente.

El miércoles pasado, el ahora director de la PEI Julio César Betancourt relató que él estaba fuera del país cuando presuntamente ocurrieron esos hechos, el 13 de noviembre del 2008. Entonces era el subdirector.

Ambos acontecimientos muestran dos rostros totalmente distintos. Uno para avanzar en la investigación, y el otro sin la menor intención de ello, aunque se trata de un asunto de carácter federal.