* Uno era maestro, otro fotógrafo y había 7 indígenas, entre ellos un menor de edad.
Por Óscar Verdín Camacho
Los nueve cuerpos de hombres que fueron acribillados el sábado cerca de los poblados de Mora y 6 de Enero, municipio de Tepic, ya han sido identificados, presumiéndose que se trató de por lo menos dos levantones en distintos lugares de Tepic que terminaron con la matanza, pero nadie se explica por qué.
Según pudo conocerse, uno de los eventos delictivos ocurrió durante la noche del miércoles 17 en el fraccionamiento Villas del Roble, en el área de Vistas de La Cantera. Ahí, un comando que estaría compuesto por más de 12 hombres que portaban armas largas ingresó al domicilio de Bonifacio Lobatos López, de 35 años de edad, maestro de primaria en la comunidad indígena de Gavilanes, municipio Del Nayar.
Además de Boficacio, los sujetos se llevaron a sus acompañantes: José Marcos Flores Flores, de 18 años de edad; Isidoro Carrillo Muñoz, de 23; y Gerardo Lobatos de la Cruz, de 23. Los tres últimos, vecinos de Gavilanes, trabajaban en Tepic como jornaleros y habían recibido alojamiento en la casa del citado maestro.
Otros tres cadáveres hallados ayer corresponden a los hermanos Santiago y Adán Noe Rodríguez Ceferino, así como Heleno Ceferino Ortiz, de 21, 17 y 41 años de edad, respectivamente, vecinos de Mojocuatla, municipio de Rosamorada.
También indígenas, extraoficialmente se conoció que de igual forma se encontraban en la casa de Villas del Roble cuando arribaron los desconocidos.
Respecto a los dos cuerpos restantes, llevaban por nombres Juan Carlos Palacios Aguirre, de 48 años, y su yerno Emiliano Pozas Iturbide, de 30. Éste último se había desempeñado como fotógrafo del Ayuntamiento de Tepic y más recientemente del PRI estatal. Nacido en el Distrito Federal, contaba con una licenciatura en fotografía.
En cuanto a la desaparición de estos últimos, ocurrió durante la madrugada del viernes 19 cuando hombres fuertemente armados ingresaron a un domicilio de la colonia Valle de Matatipac, donde vivían.
Tanto Juan Carlos como Emiliano fueron sacados con violencia, a pesar de que eran acompañados por familiares.
Aparentemente se trató de al menos dos casos de levantones por parte del mismo grupo delictivo, pero donde unas y otras víctimas no tendrían relación entre si.
Los nueve fueron ultimados minutos antes de las cinco de la mañana del sábado 20. Los cuerpos quedaron junto a la carretera que conduce a la presa Aguamilpa.
La masacre ha quedado en una incógnita. Las autoridades no han revelado avances de investigación.