José María Castañeda
SANTIAGO.- Continúan las quejas por parte del turismo regional contra los ramaderos de la playa del Sesteo, ya que aparte de que no hay quien regule el precio de los platillos de mariscos que expenden al público que los visita los sanitarios dan asco dijeron para el que esto escribe una familia que vino a vacacionar a esta ciudad procedente de la unión americana.
El matrimonio integrado por la familia Razura Cano, dijeron que ellos acudieron a saborear unos ostiones de la Boca del Camichin, y que una vez que lograron adquirir 15 kilos de ostión de placer dirigieron sus pasos a la ramada de Lolo Piña, en donde pese a que les pareció exagerado pagar el kilo de pescado sarandeado a razón de 180 pesos kilo, y de pagar la ensalada de ceviche, y ensalada a 120 pesos los medios kilos, a la hora en la que acudieron a los sanitarios a efectuar una necesidad fisiológica se encontraron con que además de rebosar de excremento las tazas de baño, para entrar a los mismos era un problema ya que estaba todo enmontado y las damitas temían ser víctimas de algún bicho, o de una serpiente.
Don Pedro Razura, y doña Esperanza Cano, quienes para su fortuna ya regresaron a su natal Guanajuato nos pidieron que el personal encargado del departamento de turismo en la actual administración hagan la parte que les corresponda, y es que mencionó don Pedro, yo acudí a poner mi queja en el departamento antes referido, pero ahí me dijeron que el encargado era un muchachito de nombre Saúl creo que Plantillas, cosa que le corregimos al señalarle que en ese lugar estaba enterado que laboraba una persona que responde al nombre de Saúl Sevilla.
Sin embargo ignorábamos si era el responsable del área de turismo o no, respondiéndonos don Pedro Razura, que en el menor de los casos el nombre es lo que menos importa, lo que se quiere es que el área de turismo sea respetado, ya que no es posible que se le engañe al turista diciéndole que Santiago tiene playas hermosas y es cierto aunque están muy lejos de donde se encuentran las ramadas, y si a eso se le agrega el que los prestadores de servicios proporcionen precisamente un servicio al cliente totalmente deficiente ya que por principio de cuentas cobran lo que quieren, ya que no hay quien les regule los precios, las ramadas carezcan de sombra por que la palapa se pudrió, las mesas no tengan manteles, y para colmo de males los sanitarios son un asco, concluyó don Pedro Razura.