Cruzó distintos puntos de revisión y salió por la puerta principal, de día, tranquilo...

ÓSCAR VERDÍN CAMACHO .-

Un reo de la penal de Tepic que enfrentaba un proceso por el delito de robo calificado, se fugó el domingo siete de junio sin que mediara acción violenta de por medio, sin brincar las altas bardas de la prisión, sin sobornar a nadie, sino de una manera sencilla, saliendo por la puerta principal, despidiéndose incluso de los guardias, que lo conocen bien puesto que durante mucho tiempo han sido frecuentes sus ingresos a la cárcel.

Le bastó contar con una credencial de visitante de la cárcel. Así de simple.

Jesús Amado Bañuelos le hace honor a su apodo: “El Pillo”. Desde el domingo por la tarde, cuando fue reparada su ausencia, mantiene en jaque a la Policía Estatal Investigadora (PEI), que inició su búsqueda pero sin que hasta el momento se tengan resultados positivos.

Según ha podido conocerse, Jesús Amado muchas veces ha sido recluido en la cárcel, principalmente involucrado en delitos de robo.

A finales del 2008 recuperó la libertad, pero no por mucho tiempo, porque hace dos meses volvió a ser detenido por el delito de robo y se le abrió un expediente en el Juzgado Cuarto Penal.

La historia que se conoce es que mientras estuvo libre, Jesús Amado Bañuelos obtuvo una credencial oficial para que se le permitiera el ingreso a la cárcel para visitar a un familiar que está preso. Así lo hizo varias veces.

Se ha deducido que el domingo siete, un pariente cercano a Jesús Amado le hizo llegar esa credencial aprovechando que fue un día con un alto número de visitantes.

Así, se cree que poco antes de las cuatro de la tarde del domingo, cuando salía un importante número de visitantes, el reo se mezcló entre ellos y fue mostrando su credencial en los distintos filtros de revisión, sin que se le marcara el alto. Custodios penitenciarios que pidieron el anonimato dijeron que sólo un guardia se mostró sorprendido cuando vio al sujeto a unos metros de abandonar la cárcel y lo cuestionó por ello.

Hábil, Jesús Amado le respondió que apenas dos días antes había recuperado la libertad y le mostró la credencial de visitante. Ya nadie lo paró. Incluso hasta se despidió de los custodios penitenciarios. Horas después, cuando los reos fueron recluidos en las celdas, se reparó en su ausencia.

Por la noche del domingo se realizó una revisión minuciosa dentro de la penal. Incluso fueron ingresados perros entrenados con la esperanza de  encontrarlo escondido. Pero nada, la fuga se había consumado.

Ayer se conoció que policías estatales indagan entre los familiares de Jesús Amado para establecer quién le hizo llegar la referida credencial de visitante de la cárcel, así como su posible paradero. Tiene 35 años de edad.