Por: José Ma. Narváez Ramírez.
No tiene porqué cambiar en grado superlativo el gobierno del estado con la llegada del señor Roberto Sandoval Castañeda al poder; los movimientos significativos se darán en los puestos públicos de mayor relevancia, pero los cambios serán de forma que no de fondo, porque el partido que ocupará la silla que deja vacía Ney, la ocupa el partido tricolor y se supone que Sandoval tomará las riendas poco a poco, sin defenestrar a los actuales ocupantes de los asientos gubernativos, porque estos tienen –de grado o por fuerza- que entregar el changarro sin fallas (muy notorias) y mostrar el camino andado para no empezar a caer en errores que pueden evitarse.
El formato de gobierno es el mismo: Plan Estatal de Desarrollo y los programas y presupuestos del sistema federal no cambiarán de manera substancial. Ni el gobernador electo trae en sus manos alguna varita mágica o algún tratado especial que presente movimientos que cambien la jugada, y los problemas existentes ocuparán soluciones que tienen que llegar con el nuevo gobierno.
Se plantearán nuevos esquemas de trabajo y todo el engranaje se echará a rodar con el mismo aceite (dinero) que de siempre se le ha echado, y uno los principales problemas que se encontrarán en el camino será el exceso de gente en los diferentes puestos públicos que integran los llamados: sindicalizados o burócratas, que ya forman legiones que realmente son innecesarios pero que su dirigente se empecina en sostener hasta las últimas consecuencias, porque considera que los miles y miles de entes sostenidos por el gobierno, necesitan esos dineros, producto de los impuestos del propio pueblo he ahí el dilema.
Ney dice que trabaja a ritmo sostenido, como desde el primer día de su gestión y dejará el puesto a tambor batiente para que agarre la estafeta con ese brío y empuje que fue su sello, y que tendrá que seguir Roberto Sandoval. (que aquí entre nos: viene con todo).
Pero no a tumbar cabezas, aunque parece que entrará como Ney, marcando con lápiz los nombres de sus colaboradores y ya veremos para el próximo mes de enero cuántos se van y cuántos quedan. Son tres meses, los de prueba.
En el Congreso (donde no les ajustó el tiempo para legislar, y ahora les caen varios proyectos enviados por Ney), saldrán algunos con cacharpa de candidatos para Senadores –ya picados, ¿Qué horas son?- y aunque se barajan los mismos nombres ya muy conocidos, las gentes de los partidos no sueltan prenda. Lo cierto es que esta nueva (y vieja) camada de legisladores de petatiú, llegará en tiempos de elecciones –para variar- y se las van a ver como el cuetero los que le entren
En fin, Control Señores Control (respecto a lo que necesitan Roberto y su nuevo equipo): Hacer con facilidad lo que es difícil para los demás: esto es el ingenio. Hacer lo que es imposible para las personas de ingenio: esto es el genio Ni más, ni menos