Por Óscar Verdín Camacho


El pasado 13 de marzo, durante un paseo en bicicleta a propósito del programa Domingo Familiar de la dirección de Prevención del Delito de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal, la empleada María del Rocío Aguilera García sufrió una caída que aparentemente parecía un asunto menor, pero cuatro meses después se ha convertido en un problema mayor –denuncia- por la pobre atención que se le dio en el ISSSTE.

Desde las 11 de la mañana, en que ingresé al ISSSTE, hasta las tres de la tarde, no me dieron ningún medicamento, nada, ni me tomaron radiografía en la rodilla derecha que me lastimé. Yo ocupaba que me viera un traumatólogo y me decían que no había. Más tarde me pasaron a piso, me pusieron un yeso que me apretaba, pesado. La rodilla se me inflamó, se me puso morada. Después tuve que comprar una férula ortopédica.

Para el martes 15, sin mejoría alguna fue dada de alta y se le dio cita hasta el 22 de junio, es decir, más de tres meses después.

Con silla de ruedas, muletas, rodilleras, férula y otros artículos que ha conseguido por su cuenta o comprado, María del Rocío recuerda que el miércoles 16 tuvo un primer choque con el doctor Benjamín Contreras, jefe de traumatólogos, porque se resistía a firmar la incapacidad.

Contreras le indicó que requería una operación en Guadalajara o el Distrito Federal, puesto que ese tipo de intervenciones no se realiza aquí. Sin embargo no le dio esperanzas de cómo agilizar el trámite.

Posteriormente, la funcionaria de Prevención del Delito consiguió atención en el Seguro Social y ahí se le explicó que el daño en la rodilla había aumentado porque no fue atendida a tiempo.

Necesitaba una resonancia magnética. Volví al ISSSTE y pedí que me la hicieran. Hablé con el doctor Sánchez Carrillo, y después con Benjamín Contreras. Me dijo que para el siguiente martes estaría la autorización, pero nada.

Ese día me exalté porque primero me dijeron que el doctor Contreras no estaba y pedí hablar con el director Jorge Armando Benítez, pero resulta que los dos estaban juntos. Fui grosera con ellos, lo acepto, les grité que cómo es posible que nos traten así, a vueltas y vueltas cuando a nosotros nos descuentan y hay tan mala atención. Yo tengo 18 años trabajando y me descuentan para el ISSSTE.

Desesperada por su situación, con lágrimas, María del Rocío Aguilera señala que el director del ISSSTE llamó al personal de seguridad para que la sacaran, pero ello no ocurrió.

El miércoles seis de julio, la empleada fue operada en el Seguro Social. Le explicaron que se trató de una cirugía de exploración pero requiere una cirugía reconstructiva puesto que tiene daños en ligamentos y meniscos. Le dijeron que esa operación se realiza en el Centro Médico de Occidente, en Guadalajara.

Ya me cansé de tanto ir para aquí y para allá. Ahora –contó esta mañana- voy a buscar a la delegada del ISSSTE para que me extiendan la incapacidad médica, porque siento que el doctor Contreras se burla. He sido grosera con él, pero por su forma de ser.

Como dato extra, la paciente indica que el 22 de junio acudió a la cita en el ISSSTE que se le había programado con el traumatólogo Sánchez Carrillo, pero éste no acudió. El doctor que estaba ni me revisó.

Ahora sólo le resta que el Seguro Social la remita lo más pronto a Guadalajara.


MÁS Y MÁS EJECUCIONES


Minutos antes de las cuatro de la tarde de este lunes, un hombre fue asesinado a balazos en el Paseo de La Loma, a unos metros del hospital del mismo nombre.

El cadáver quedó cerca de un automóvil tipo Sentra con placas del estado de Jalisco en el que aparentemente viajaba al momento del ataque.

El homicidio a plena luz del día y en una céntrica avenida de Tepic reafirma el terrible nivel de violencia que hay en Nayarit, y especialmente en su capital.

Ayer por la tarde, un hombre de 44 años de edad fue abandonado en la calle Abasolo, cerca de la esquina con Alaska. Este día, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) informó que se trata de Reynaldo Mojarro Jiménez, originario de Magdalena, Jalisco.

El cuerpo de Mojarro tenía un balazo a la altura de la ingle y con orificio de salida.

Como es del dominio público, el cuerpo abandonado tenía suero y un pañal, evidencia de que recibía atención médica. Es decir, resultó herido pero no fue llevado a un hospital sino que murió en otro sitio.