Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Es el desenfreno lo que viene a manchar la libertad de expresión y es utilizado en forma abierta e irresponsable por infinidad de sátrapas que abusan de su impunidad y hacen trizas la calidad humana de muchas personas que no tienen más escudo que su honestidad.

Contra ellos prácticamente no hay defensa porque alegan mañosamente que tienen todo el derecho de expresar sus ideas, aunque carezcan de fundamento y vayan en contra de la razón y la cordura de terceros.

Y han llegado a ocupar un lugar preponderante entre el gremio (por ejemplo) de los comunicadores que tienen libertad –con todo derecho- de decir sus ideas y sacar conclusiones pero éstas siempre deben basarse en la verdad, no en conjeturas ni suposiciones.

Desgraciadamente hay otros que son los mal llamados abogados, que a merced de sus argucias quedan en entredicho los argumentos que se encuentran en su camino, y con ellos borran cualquier vestigio de certidumbre y lo cambian o tuercen para favorecer sus propios intereses o los de las personas que los contratan. Entre estos están los jurisconsultos que denigran su profesión y son los que deberían de ocupar los lugares que muchos inocentes llenan en las penitenciarías a causa de las irregularidades que estos en nombre la ley tergiversan.

Cuántos atropellos y cuántas tropelías (abusos de autoridad o de peder) cometen para dejar en la calle a gente honrada, o la meten a la cárcel apoyados por las propias leyes que manejan a su antojo.

Es la misma cuestión en lo que se refiere a la libre expresión, que mal utilizada sólo sirve para atacar y dejar mal paradas a personas inocentes que tuvieron la mala fortuna de pasar por enfrente de aquello malos servidores del pueblo. Porque se supone que los periodistas están para señalar las lacras y los errores que los malos funcionarios o los peores ciudadanos cometen en contra de la sociedad, pero podemos comprobar todos los días que el poderoso caballero compra conciencias destruyendo honras y pisoteando derechos.

La hipocresía y la falsedad, abundan en este gremio, (como en todos) y ha llegado a tal grado la contaminación del mismo, que hoy ya es muy difícil salvarse de la hoguera que alimentan con sus escritos y que en ella deberían de arder.

Pero hay en cambio, muchos buenos individuos que pueden ser llamados excelentes periodistas; para ellos se instituyó este día: de La Libertad de Expresión, por ello Control Señores Control va nuestro respeto, nuestra admiración y nuestra eterna gratitud Porque un día verán cristalizados sus sueños de igualdad, paz y fraternidad entre los seres humanos. Aunque les parezca increíble a los retrógrados.