**Un mensaje de paz y amor de un Nayarita a su pueblo y a su universidad**
Estimados amigos y amigas, como un mensaje de buena voluntad me atreví a escribirles esta historia que espero sea del agrado de todos Ustedes y que empiezo así:
El Papa Juan Pablo II en vida, era muy querido por todos los católicos de México, tanto, que queríamos verlo, sentirlo, tenerlo cerca, era casi como una obsesión.
Un día, se anuncia que viene a nuestro país, a realizar un recorrido por algunas ciudades y a bendecir a los mexicanos. A nosotros, los apabullados, faltos de valores, a los divididos, a esa sociedad rota, casi pérdida, tan distanciados uno del otro y por ende lastimosamente lejos de la gracia de Dios; su visita pues, era todo un acontecimiento esperado.
Por algunas fuentes supe que venía a Zacatecas lugar donde yo radicaba desempeñándome como Delegado de la Secretaría de Programación y Presupuesto. En ese entonces tenía muy buena relación con el Gobernador de ese Estado: Genaro Borrego Estrada, un joven talentoso comprometido con las inquietudes de su pueblo, era un buen Gobernador, del que aprendí mucho lo reconozco y le estoy agradecido; aunque también debo decir que en ese entonces yo era muy joven para tener tan alta responsabilidad en el gobierno, una encomienda difícil, aunque siempre me sacaba avante mi formación profesional que era muy sólida.
En mi vida, tuve dos maestros excepcionales, que me ayudaron y me siguen apoyando a salir adelante desde donde están, Don Alberto Casillas Larios (mi padre) y Don Alfonso Delgado Árcega. De ellos dos, puedo decirles amigos lectores, que eran como dos tigres de la comunicación y del entendimiento; que vertían con gran pasión su innegable experiencia sobre la vida, de ellos, tuve la fortuna de conocer sus opiniones sabias en el momento oportuno que las necesitaba, y siempre con un profundo respeto analítico y serio del conocimiento de las relaciones humanas y políticas, y que todavía hasta la fecha las sigo atesorando tal si fueran mías. Y aunque ya se nos adelantaron en el camino, sus consejos prevalecen aún frescos en mi corazón y ahí estarán siempre en resguardo y presentes para el momento en que me proponga a utilizarlos en la vida.
En fin, Pasaron los días, supe por dónde iba a estar el Santo Padre en su visita a México y con alegría supe también que estaría en Zacatecas para visitar diversos lugares de la ciudad haciendo un recorrido en el papamóvil por esta ciudad y a su paso replicarían las viejas campanas de las iglesias; aquellas mismas campanas vetustas que nombrara Ramón López Velarde el vate de jerez, Zacatecas en alguna de sus obras que él nunca las escucharía sonar.
Acto seguido y por la vía telefónica les informé a mis padres que el papa iba a visitar zacatecas, y les comenté sobre el recorrido que haría y los invité a que vinieran a verlo. Mas tardé en darles la noticia, que ellos en aceptar, era lógico, una oportunidad de oro como esta no se podría despreciar. A sabiendas de que no se tenían las posibilidades económicas para de ir a visitarlo al Vaticano, así que esta era una buena oportunidad de verlo en persona aquí en Zacatecas.
Su servidor, siendo Funcionario federal y amigo del Gobernador, contaba con algunos privilegios como para poder conseguir algunos boletos y ubicarnos muy cerca del Santo Padre, y lo hice, nos tocó por suerte en un lugar privilegiado, me dio mucho gusto por ellos, por mis padres y por mis suegros a los que también me permití invitar, sabiendo que igual que a mis padres a ellos también les iba a causar mucha alegría el verlo personalmente.
Llegó el día esperado, teníamos que estar a las 8:00 de la mañana, me pidieron que los llevara desde a las 6:00 de la mañana, aunque sabíamos que el Santo Padre llegaría a las 12:00 hrs., y todavía a esa hora de la mañana como si se tratara de niños inquietos me apuraban para que los llevara, desesperados por perderse una buena ubicación para verlo no fuera a ser que los lugares no se respetaran, y no pudieran verlo de cerca , bueno, ellos así pensaban.
Esa vez repasé en mi memoria como si se tratara de una película, un poco la vida de mis padres llena de angustias y sufrimientos para darme educación cuando vivía yo con ellos, y veía en sus rostros la alegría que les embargaba ver en persona a Juan Pablo II.
También recordé el día en que salí de casa a buscar fortuna, yo era el hijo aquel que quiso irse de su tierra mi querido Tepic hacía ya i 35 años a buscar fortuna en otros lados, lo que mi Estado (al que quiero mucho), no me podía ofrecer, y que tal vez si me hubiera quedado estaría aún estancado, no lo sé, tal vez Tepic siga siendo igual, o mejor, no puedo juzgar. Pero en ese tiempo de que hablo no había las oportunidades de desarrollo profesional, para demostrarle al mundo que la Universidad Autónoma de Nayarit prepara profesionales exitosos, a conciencia, bien preparados, con una gran visión del futuro. La nuestra es una Universidad de calidad, eso es lo que muy pocos han sabido reconocer y apreciar, somos quizás realmente pocos los nayaritas que hemos puesto el corazón por delante y dado la cara por ella.
En mi desarrollo profesional he tenido la oportunidad de demostrar que la educación que yo recibí ha sido igual, similar o mejor que la de otras Universidades de México y me atrevo a decir que del extranjero, no he sentido diferencia alguna. En mi trayectoria he tenido responsabilidades en otras Entidades Federativas; responsabilidades, de alto rango en el gobierno federal y aunque ya tengo 55 años, sigo siendo útil a mi País, y un egresado orgulloso de nuestra Universidad Autónoma de Nayarit (La UAN). Nuestra querida alma mater la que nunca he negado en cualquier foro en que me encuentre ya sea en mi país o en el extranjero, ni me achico ante egresados de universidades tan prestigiosas mundialmente como son las de: Boston, Oxford, y otras más importantes.
Estamos consientes de que hay mucha competencia, y aunque ya tengo mis 10 Años acá en México sigo sintiéndome muy orgulloso de ser nayarita y de ser egresado de la Universidad Autónoma de Nayarit,¡¡ Arriba mi Universidad!!
Bueno, perdón la emoción me ganó, siguiendo con el relato, nos fuimos a llevar a mis invitados de lujo para que estuvieran cerca del Papa. Mientras nosotros, (mi familia y yo), nos quedamos en un puente de la Ciudad esperando en otra ubicación también que pasara el Papa, cerca de nosotros había una señora que nos enseñaba unas oraciones que teníamos que decir algo axial como: bájate Papa, te queremos aquí, aquí estamos, queremos tu bendición, Papa, amigo, México estás contigo etc. esas y otras alegorías que no recuerdo, pero en todas pretendía que le pediríamos que se bajara y nos bendijera.
Viene el convoy, vemos el papamóvil, el papa saludando contento, alegre, con una sonrisa dulce, con la emoción reflejada en su rostro que le irradiaba la misma euforia de todos los que estábamos congregados ahí, era una expresión hermosa, congelante, impresionante, no puedo explicar con palabras lo que sentía en ese momento sublime, era la imagen de un ser excelso, inmaculado, grande, hermosamente rosado, con una mueca de sonrisa pura, bella, hermosa, sentí que estaba en otro lugar, tal vez en el paraíso, no sé, era como la sensación mas indescriptible y excepcional que he tenido en mi vida. Dios, ver al papa en persona cerca de ti es otra cosa, algo inexplicable estábamos congelados, petrificados, mi garganta era un nudo completo, no salían las palabras, mucho menos podía cantar, no pudimos decir nada, era aquello un silencio sepulcral, sentimos su bendición como una luz dentro de nuestro cuerpo algo que jamás he vuelto a sentir hasta ahorita. Juan Pablo II era otra cosa, un gran Señor, irradiaba bondad, ésa que hoy nos hace falta en México y en el mundo, desafortunadamente, el que nos protegía ya no está mas.
Mis Padres regresaron como a las 6 de la tarde, venían como sonámbulos, estupefactos también por lo vivido, caminando por la misma inercia pero no por voluntad propia de ser por ellos no se hubiera ido de ese lugar nunca.
Tal vez, tengo la esperanza de que mi madre pueda platicarnos algún día su propia experiencia del momento sublime aquel, aunque nunca le he querido preguntar por respeto, o tal vez por que sé que sobran las palabras porque estoy convencido de que fue la experiencia mas grande de su vida en cuestiones de Fe.
Aunque bueno, sería extraordinario poder escuchar con sus propias palabras su propia experiencia vivida, espero que ella algún día se anime a hacerlo, aunque tengo algo de temor, confieso, no estar preparado todavía para enfrentarlo nuevamente, tal vez mejor sería dejarlo así. En fin, lo que si sé es que fue el momento excepcional de nuestras vidas y nunca lo vamos a olvidar ambos, lo sé.
Hoy, después de tantos años, de ese suceso haciendo una profunda reflexión creo que lo que hace falta es buscar arraigar los valores que él nos vino a inculcar a los mexicanos como un padre a sus hijos , el respetarnos todos y tratar de tolerarnos, entendernos, saber ser positivos en lo que pensamos y aunque seamos diferentes, somos únicos, nadie te va a decir que hacer, pero si que debes respetar al mas débil, comprender al que piensa diferente, al que no comulga con tus ideas, al que no le va al partido o al equipo de tus amores., etc. es tiempo de entendernos y de ser respetuosos para convivir como hermanos ni somos mas, ni somos menos que tus semejantes. Todos somos iguales sólo así podremos cambiar éste País comprendiéndonos los unos a los otros.
Amigos nayaritas, desde México quise enviarles este saludo y un mensaje afectuoso a todos hermanos y hermanas nayaritas, se que están pasando por momentos difíciles, les deseo sinceramente que los superen, los nayaritas no nos sabemos rajar aunque somos gente noble, y de trabajo.
Reciban un saludo afectuoso de un Nayarita orgulloso de su gente, su tierra y de su Universidad.
Ing. Gilberto Oscar Casillas Barajas