Por: José Ma. Narváez Ramírez.

En una ciudad tan pequeña pero a la vez tan llena de carros de todos tamaños pululando por las angostas –en su mayoría- calles del centro y de las colonias tepiqueñas (tapizadas de baches que ante la llegada de las lluvias se convertirán en pozos y lodazales muy difíciles de transitar); no se puede pasar inadvertido al cometer una acción delictiva o algo parecido, (solamente los sicarios lo pueden lograr)

Por ejemplo, los chavillos de 14 a 16 años de edad, que por andar haciéndole a la imitación de actores de la película: Ratas de Coacla, se metieron al sistema de drenaje y alcantarillado a aventarse un frajo, pajuelearsela o alguna otra cosa semi-rara que no se investigó porque se pelaron corriendo los tres más grandes, y los dos que quedaron supieron engañar a los policías que los rescataron, cuando un peatón escuchó las llamadas de auxilio provenientes de una tapa de fierro que fue levantada a punta de marrazos y se aventuró a pedir ayuda a Protección Municipal y logró que le hicieran caso.

Al acudir al punto donde ocurrió el incidente, lograron escuchar los gritos de auxilio que los muchachos lanzaban a través de las rejillas; después de oír las voces que provenían debajo de la tapadera, los agentes procedieron a sacarlos, pero más tardaron en salir los muchachos, que en desaparecer de la vista de las autoridades, que lograron detener a los dos chavos, al parecer los más pequeños, y los condujeron ante los padres de ellos para que en primer lugar, los bañaran y en segundo los regañaran por andar metiéndose en lugares no aptos para protagonizar una aventura o para hacer cosas francamente malas Que pudieran parecer buenas, solamente a ellos mismos Además, arriesgando la vida al inhalar gases tóxicos y exponerse a perder la brújula y quedar en calidad de fiambres por no encontrar la salida.

Y algo parecido les pasó a los integrantes de las brigadas de campaña de color amarillo, ya que al estar haciendo las estridencias que tanto molestan a su paso martillando los oídos de los transeúntes, aparecieron como una exhalación otros más grandulones, de pensamientos antagónicos (o de condición canallesca) y les arrebataron las cartulinas de promoción candidatera, propinándoles un empujón procediendo a huir como el mayáte con todo y hebra

Pero no faltó entre la tropa quien los conociera y de inmediato los señaló como responsables, indicándoles a los cuicos quiénes eran los gandallones que tomaron por sorpresa a los proselitistas politiqueros

Solamente que no pasó lo mismo con los sicarios que mantuvieron a raya a unos policías que no encontraron otro refugio que ampararse ante la casa Ney, y afortunadamente solamente les pasaron las balas rozando las cachuchas, pero ninguna los alcanzo a herir, (o a matar), dejando un reguero de cartuchos quemados frente al domicilio del Gobernador, aproximadamente a las tres y media de la madrugada de anteayer Sin resultados fatales

Para que vean que cuando se trata de delincuentes o aprendices de ellos, la policía casi siempre da con los supuestos vagos o cacos y Control Señores Control como eran los sicarios sinaloenses, o tapatíos o chilangos (o de equis lugar fuera del estado) entonces resalta el clásico: se dieron a la fuga sin lograr identificarlos Desafortunadamente

A la mejor ái pa´lótra Como siempre