Por la niña Lupeperita, la más leperita.

Les escribo esta carta nomas porque mi mamá me dijo que si no lo hacía, me iba a poner una chinga, así que mas vale que la lean cabrones: Todos los niños del mundo festejamos el día del niño este pasado 30 de abril, me dijo la maestra que este día se celebra en todas las naciones porque la ONU así lo había dispuesto. Pero claro, no todos los adultos lo entendieron. Hay gente grande que no nos da regalos ese día. O tan siquiera un abrazo y un beso. Yo creo que todos los días deberían ser día del niño y la niña porque los adultos dicen hasta en la tele, que somos el futuro de la humanidad. ¿Y porqué el futuro? Entonces como dice mi abuelita: Después ya pa’qué. ¿Porqué no se ponen a pensar los adultos que también todos los niños somos parte de un presente que esta pasando ahora? Queremos que también piensen en nosotros como gente, chiquita claro, pero también tenemos necesidades; diferentes a las de los adultos, claro está pero necesidades a nuestra estatura, a nuestra edad, a nuestra inocencia, a nuestro grado de inteligencia, a nuestras ganas de sentirnos amados y protegidos, pero sobre todo a la necesidad de que nos vean como niños y niñas que queremos vivir nuestra infancia a plenitud (que no sé qué es plenitud, pero me dijeron que así se oye mejor) Los niños no somos tontos. Nos damos cuenta de los problemas de nuestros papás. De nuestros maestros, de los vecinos o de los problemas que pasan en todo el país. Somos más inteligentes que los adultos porque resolvemos nuestros desacuerdos con una moneda en un bolado y tomamos decisiones en un juego de piedra, papel y tijera. Ojala que todo fuera así y que los adultos dejaran de preocuparse tanto y nos hicieran mas caso. Mis papás compraron una lavadora nueva en Copel y cuando la estaban instalando, me fijé que en la parte de atrás tenía un papel pegado que decía: TAN FÁCIL QUE HASTA UN NIÑO LA PUEDE MANEJAR; y ándeles que yo me ofendí tanto, que le dije al señor que la estaba instalando, que en vez de eso, le hubieran puesto: TAN FÁCIL QUE HASTA UN ADULTO ESTÚPIDO LA PUEDE MANEJAR. Por ser de corta estatura y edad, no nos tomen por idiotas ni retrasados. Somos solo inocentes e ignoramos todo lo que aún no nos han enseñado. Tampoco nos comparen con los adultos borrachos. Que porque ellos, al igual que nosotros los niños, siempre decimos la verdad. ¿Ahora imagínense a un niño borracho? Yo quiero que sepan que no es justo que haya gente adulta y nos quiera poner a trabajar y que lo que ganemos se lo entreguemos a nuestros papás o a otra gente que disque nos cuida. Se supone que los adultos son los que nos tienen que cuidar a nosotros. Y resulta que nos explotan. Así me dijo mi mamá que se les llamaba a los niños andrajosos y sucios que andan en la calle pidiendo limosna, o en los mercados pidiendo que les den algo para comer, mientras los papás los están esperando a unos metros con lo que lograron conseguir -Y eso que somos el futuro- ¿Ya ven porqué les digo que también formamos parte del presente? Ojala que los adultos que lean esta cartita sepan comprender que los niños somos un presente que ocupa de ellos. El futuro vendrá solito. Ámenos, cuídennos, dennos los que ocupamos ahorita, ya después nuestras necesidades cambiaran poco a poco y entonces ya veremos qué hacer entre todos. Aquí les dejo también una oración que escribí un día que me quede solita en la casa porque mis papás se fueron a ver a la Yeni Rivera. Señor: Esta noche te pido algo muy especial: Convertirme en televisor. Quisiera estar en su lugar para poder sentir lo que vive la tele en mi casa.

- Tener un cuarto especial para mí y reunir a toda mi familia a mí alrededor; ser el centro de atención al que todos quieren escuchar sin ser interrumpidos.

- Que me tomen en serio cuando hablo; sentir el cuidado especial e inmediato que recibe la tele cuando algo no le funciona; tener la compañía de mi papi cuando llega a la casa cansado; que mi mami me busque cuando esta sola y aburrida en lugar de ignorarme. (Como hoy)

- Que mis hermanos se peleen por estar conmigo.

- Divertir a todos aunque a veces no les diga nada.

- Vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar unos momentos a mi lado.

Ojalá me escuches señor Dios

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