Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Por ahí nos encontramos como a las seis y media de la mañana, en una de las menuderías del Mercado Morelos de esta ciudad capital, a una vieja muy conocida en esos lugares, por mal nombre apodada doña Vipe Rina, vestida de negro (para dar mayor énfasis a sus mitotes), soltando todo el veneno de su famosa lengua
Sin que nadie le preguntara empezó a hablar del Pipiripáo, el primer edil de la tierra de los Chuchos ixcuintles, ahora vueltos la peluda con el cuento de las encuestas maquilladas de los supuestos candidatos a suceder a Sergio González en el puesto de presidente municipal, cargo que según doña Vipe por poco deja acéfalo por el soponcio que le pegó después de haber recibido unas amenazas de los sicarios dice la doña que ya se hacía en los calcetines y del susto le pegó un paro cardíaco que ya se lo andaba llevando al otro lado cosa que también asustó a la ciudadanía de Santiago por aquello de que no fuera a dejar en su lugar a otra ficha lisa como Amado de Jesús el edil invisible. Suplente de este vivillo presidente en el trienio pasado puras fichas negras
Pero no, nada más fue el puro sustote, lo que aconteció en aquellas tierras azotadas por las heladas (no helodias) -después de ser el municipio más caliente del norte de nuestra entidad- el clima vuelve a ser normal, del tipo averno especial, con el que siempre ha recibido santiaguito a sus visitantes y moradores cuando empieza la primavera, el verano, el otoño y parte del invierno
Doña Vipe, es de allá de por aquel lado, para ser más exactos de Campo de los Limones, donde dice que allá está enterrada su placenta con todo y tripa, por un costado del cuerpo entero de don Buche Sagrado, que hace doce años se petatió dejando a la señora en la vil calle, por lo que ahora doña Vipe se la pasa acá en la capital viviendo de la limosna de los demás (porque allá están muy escasas) que le dan hasta propina cuando le echa crema a los tacos, platicando los chismes que alcanza a agarrar de aquí y de allá o los inventa para pasarla a gusto
Dicen que a diario se empuja entre pecho y espalda una botella de marrasquino que trae en el morral y a diario pasea con sus miserias por todos los rumbos de la ciudad, capoteando las balaceras que casi todos los días se suceden en este Tepic, donde aparte de los cuetones de la feria y del que ella se carga, los metralletazos y granadazos la dejan más aturdida que atarantada,. Por eso –dice- tengo que echarme mi traguito para alivianarme
Cualquier rato –platica- me va a llevar patas de catre, cuando me parta la madre un camote que me entre por un pulmón porque así dice la canción que más le gustaba a mi viejo y que se llamaba, la rola el chile verde y él me decía que no perdía las esperanza de que así me cargara la caláca pero puros pelones, mataba Villa -cuenta la muy ladina vieja, entre trago y trago-.
Y Control señores Control dejemos que la doña siga su camino y un día de estos le preguntamos qué ha sabido de los candidatos en pugna por la silla que dejará Ney y la otra en la que se mueve en una tablita la sucesora del sombrerudo que aún sigue en la ordeña, rumorándose que se quedará como el chinito milando lejos así como los proveedores y algunos prestamistas que creyeron en las promesas del amigo de la carnicería de su papá, La Potosina y ni siquiera barruntaba que un día ocuparía la silla mayor de su tierra como la botana que servían en la cantina del Salivazo en Acaponeta