Por: José Ma. Narváez Ramírez.

La mera verdad estamos esperando un cambio desde hace varias décadas, y con mayores esperanzas que las que tenían nuestros ancestros desde hace más de 100 años Con la triste realidad de que, al paso que vamos, ahí nos vamos a quedar esperando Unos se van a ir yendo por deceso natural o accidental; otros serán víctimas de las balas y las granadas de los sicarios; habrá más muertos de hambre, por la miseria en que los están dejando las estrategias politiqueras, y la diabetes, el sida, la alta presión, los males venéreos, la influenza, la mendinguez, el cáncer y demás enfermedades casi mortales (por lo caras que están los medicamentos de patente) se encargarán de ayudarles a darnos la puntilla a tanto desarrapado que –de una u otra forma- genera los billetes de los presupuestos que se vuelven a proponer para manejarlos, los candidatos a gobernarnos, sin mayor perfil cultural que el estar muy bien preparados para clavárselos y siguen siendo los mismos o provienen de las mismas familias de chupópteros sin faltar la cola de barberos entre los que nos contamos todos aquellos que no tenemos el valor civil de combatirlos, ni podemos sostener a nuestra familias con dinero propio, agregándonos al exterminio impune de los pobres

¿Éste es el cambio tan pregonado, que se monta en una supuesta democracia, que ni siquiera está en pañales y que sostiene en la mayoría de los puestos relevantes a puros delincuentes de cuello alto y a los que les hacen el juego?

Muchos podemos alegar que tenemos tal o cual puesto, que pagado por los poderosos con las migajas de lo que se roban, nos mantienen callados mientras ellos se llevan la tajada del león y si no nos pudimos agregar a la gallada en el poder, esperamos pertenecer a la que viene con la misma ilusión atávica de que vendrá un cambio y ya lo empezamos a festejar como si lo hubiéramos ganado.

Sucede como los cambios de rieles de nuestros amigos los ferrocarrileros, pueden hacer que las máquinas desvíen su camino hacia otros derroteros que al final de la jornada van a terminar su viaje a donde mismo, sin salirse de las vías.

Es triste y no hay remedio. El cacareado cambio es el mismo. Seguiremos padeciendo a los politiqueros que hoy vienen otra vez disfrazados de redentores pregonando a toda voz que ya llegó el mesías precedido del cambio de cada trienio y sexenio pero el cambio de la gente en el poder (de los mismos) no el cambio de un hombre o una mujer que emulen (por ejemplo) a Colosio y que esté dispuesto a sacrificarse por su pueblo, no a seguirlo explotando hasta más allá del cansancio, más allá de lo que pueda soportar un hombre.

Y en los programas de televisión se siguen regodeando de los politiqueros encumbrados con bromas como las que se proyectan en las mangas del chaleco o las que hacen los comediantes en programas como El Privilegio de Mandar y otros por el estilo en estaciones pagadas por el gobierno Dentro del sistema infalible de: pan y circo.

Control señores Control apenas entramos a la recta final en la que se van a pasear muertos pero de la risa los candidatos del cambio que sin temor a equivocarnos,, son y serán los mismos.