Por Óscar Verdín Camacho


¡Fue una equivocación!, Omar no andaba en malos pasos; no era dejado, eso sí, pero lo de él era la defensa de la ecología. Le gustaba hacer ejercicio y se mantenía en buena forma.

Así habla uno de los dirigentes de la organización sindical SITEM para referirse a su compañero Omar Warf Cavazzani –o Cabazany, según la Procuraduría General de Justicia-, ejecutado a balazos la noche del sábado en su domicilio de la colonia Emilio M. González, en Tepic.

Omar y su mamá Tesy –también ecologista, apasionada del ciclismo- venían haciéndose cargo, desde hace años, del mantenimiento de las aves que se encuentran en el parque La Alameda, dándoles de comer y pendientes de que no les faltara nada. Empleado del Ayuntamiento de Tepic, estaba afiliado al SITEM. De 37 años de edad, Omar se casó el 14 de febrero reciente, hace apenas un mes.

A las 12:00 horas de ayer, el ataúd con sus restos abandonaron el velatorio del DIF estatal y se le trasladó a una iglesia para una misa de cuerpo presente. Más tarde habría sido cremado.

Mientras caminaban atrás de la carroza, integrantes del SITEM mostraron en silencio pancartas de rechazo a la violencia.

Según las versiones obtenidas, el sábado, minutos antes de las ocho de la noche, al menos cuatro hombres con armas largas ingresaron con violencia a la casa de Omar, que en ese momento se encontraba en otra finca vecina. Unos ocho hombres más, también armados, se quedaron en la calle.

Su esposa fue encañonada y le exigían que revelara quién vivía en esa casa. Ante el alboroto, Omar regresó a su domicilio y pidió a los desconocidos que soltaran a su mujer.

Entonces le dispararon, frente a su esposa, frente a su mamá.

Así, todo en cuestión de unos instantes.