ÓSCAR VERDÍN CAMACHO.-
Una estrategia a base de presión psicológica es la que puso en práctica la empresa Sigma Alimentos en contra de su ex distribuidor Francisco Encarnación Valles, quien mantiene una demanda laboral por despido injustificado y exige la correspondiente indemnización.
“Ya me destrozaron mi economía y me `congelaron’ porque no puedo emplearme formalmente. Es toda una estrategia para presionarme psicológicamente; ya tengo repercusiones familiares”, sintetiza Francisco Encarnación en las oficinas de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje número 1 donde se ventila su expediente 139/2006 y a la que acudió la semana pasada para la práctica de diligencias.
Explica que la estrategia de la empresa –una de las grandes distribuidoras de carnes frías en el país- es alargar lo más posible el proceso para generarle apuros económicos e irlo acorralarlo a fin de que termine por aceptar lo que la compañía quiera darle.
Y es que estima que desde abril del 2006 en que fue despedido indebidamente, después de más de ocho años de trabajo, ya le adeudan más de 600 mil pesos pero él está de acuerdo en recibir 350 mil, sin embargo Sigma Alimentos sólo le ha ofrecido 100 mil pesos.
“Si la empresa se niega a liquidarme, no voy a ceder más y exigiré el pago del 100 por ciento de mis percepciones, sin bajarle un peso”.
Encarnación Valles apunta que la mala fe de la citada empresa quedó demostrada en octubre del 2008 cuando ante la Junta Local aceptó reinstalarlo pero tan pronto se presentó al inmueble que ocupa Sigma, por la avenida Independencia en esta ciudad, uno de los encargados se negó a darle trabajo alguno y le pidió retirarse porque no se le había dado de alta.
Y una situación similar se produjo después de las diligencias de la semana pasada. Sigma nuevamente se comprometió a reinstalarlo y él acudió al centro laboral pero otra vez fue bloqueado y se le ordenó retirarse.
El trabajador reclama que es objeto de una estrategia de presión psicológica a base de alargar lo más posible el juicio. Ha enfrentado dificultades económicas dado que mientras dure el juicio le es difícil conseguir un empleo formal, por lo que pretende interponer una queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH).
Francisco Encarnación Valles apunta que la mala fe demostrada por Sigma Alimentos no sólo es contra él sino contra la propia Junta Local de Conciliación, de la cual evidentemente se está burlando puesto que la empresa ha incumplido con los acuerdos establecidos en las oficinas laborales.