CIUDAD DE MÉXICO.- En septiembre de 2004, Connie Culp perdió el 80 por ciento de su rostro cuando su esposo le disparó durante una discusión. Se quedó sin nariz, un ojo, mejillas y labio superior.

Este martes, a cinco meses de haber sido sometida a un trasplante de rostro, reapareció ante las cámaras para mostrar su nueva cara.

En conferencia de prensa, la mujer de 46 años mostró los resultados de la mayor cirugía en su tipo que se ha practicado en Estados Unidos.

“Supongo que soy la que vinieron a ver hoy. Me llamo Connie y, aunque sé que todos se quieren enfocar en mí, me parece que es más importante que se enfoquen en la familia donante que hizo posible que yo pudiera tener este regalo de Navidad, supongo que debo decirlo”, comentó Connie Culp.

Culp perdió la habilidad para comer y beber, además del olfato y el sentido del gusto; podía respirar gracias a una traqueotomía.

Tuvo que someterse a 30 operaciones, pero hoy ha vuelto a sonreír: Come, habla y respira por sí misma.

“Yo nada más quiero decir que cuando alguien tiene un defecto o no se vea tan guapo como ustedes (sic), no juzguen a esa persona porque nunca saben qué le pasó. A mí me dieron un balazo. Yo no sé si alguien lo sepa, pero a mí me dieron un balazo”, agregó Connie Culp.

Durante su intervención, que duró 23 horas, se utilizaron diversas cantidades de piel, huesos, nervios, arterias y venas de un donante.

Los especialistas sólo esperan que su estado de salud evolucione y pueda llevar una vida normal en los próximos seis meses, como antes del ataque.

“Alguien que no podría respirar por la nariz, que no podía comer alimentos sólidos, que no tenía paladar, que no podía tomar un vaso, que necesitaba popote para tomar líquidos... Sí puede hacer todas estas funciones que se daban por sentadas a diario, esto es asombroso”, dijo María Siemionow, directora de Cirugía Plástica y Cirugía Reconstructiva de la Clínica de Cleveland, Estados Unidos.

El esposo de Connie Culp cumple una sentencia de siete años.