* Más de alguna vez, miles de habitantes de Tepic han hablado por teléfono con María del Carmen Calvillo, Martha Macías e Irene González y han agradecido el envío de un taxi. Aquí están.
Por Óscar Verdín Camacho
Todos los días, cuando menos mil 500 personas que viven en Tepic –los fines de semana, si es quincena pueden ser más de dos mil- se comunican a los teléfonos 2142502 y 03, de los taxis rojos.
Si se trata de un cliente habitual, la voz femenina que responde identifica el teléfono a través de una computadora y luego el área de taxis más cercana al domicilio que lo requiere.
Base Triangulito, base Roja, base 2 de Agosto, base Gigantese escucha decir a estas mujeres que trabajan ocho horas diarias pegadas al teléfono o al radio de la citada frecuencia de taxis.
Descansan un día por semana y sus ausencias son cubiertas por dos suplentes.
Se trata de María del Carmen Calvillo Gómez, Martha Macías Santibáñez e Irene González Carrillo, cuyas voces suelen ser ya comunes para muchos clientes de taxis rojos.
MARÍA DEL CARMEN
María del Carmen Calvillo Gómez no sólo es la primera mujer que trabajó en la atención de radio taxis, sino también la primera mujer taxista, chofer, que hubo en el estado.
Dice que cuando está en su casa, en la calle Laureles y Góngora, y suena el teléfono, ha llegado a contestar con la frase ¡taxis rojos! que ha dicho cientos de miles de veces durante más de 19 años.
Platica que hace muchos años laboró como despachadora en una gasolinería que estaba en la esquina de Zacatecas y Juárez, y era sindicalizada afiliada a la Confederación General de Trabajadores (CGT).
Recuerda que se inició como chofer de taxis puesto que de esa forma cobraba una pensión alimenticia. Manejé el taxi amarillo número 275, lo que ganaba era para mí porque el taxi era del papá de mis hijos, así les di estudio y los saqué adelante. Manejé el taxi como ocho años. Tengo dos hijas que son maestras y un hijo que vive en Estados Unidos.
Más adelante, se asoció con otro compañero de taxis, el número 18 color rojo. Él tenía el permiso y yo puse el carro. Trabajábamos medio turno cada quien.
Precisa que el ex gobernador Antonio Echevarría le entregó un permiso de taxi en el que está escrito que es la primera mujer que trabajó como chofer.
Hace tiempo fui a una excursión y allá una señora me preguntó si yo atendía las llamadas de taxis. Me reconoció por la voz, son cosas muy agradables, pero también atendemos gente grosera que nos llega a maltratar. Hay de todo.
María del Carmen tiene cinco nietos. A veces ya quiero retirarme pero me da miedo a qué voy hacer; toda mi vida he trabajado y para mi es como una terapia, lo hago con mucho gusto.
La semana pasada, María del Carmen trabajó de noche, de 10 a seis de la mañana.
A pesar de que cada semana cambiamos de horario, duermo bien; si trabajo de noche, llego a mi casa y a las siete de la mañana ya estoy dormida.
MARTHA MACÍAS
Cuando un taxista se comunica por radio con estas mujeres, siempre utiliza la palabra control. Buenos días, control, les dicen al inicio de la jornada. Que descanse, control, cuando concluyen.
Control, ¿me puede repetir el número?, preguntan cuando buscan en las calles un domicilio determinado.
Madre de cuatro hijos, Martha Macías Santibáñez recuerda que hace 18 años se inició en el trabajo cuando la base de taxis se encontraba por el rumbo de los estadios, luego pasaron a la calle Zacatecas casi esquina con Insurgentes, de ahí al bulevar Tepic-Xalisco en la colonia 15 de Mayo, y ahora en la colonia Miguel Hidalgo.
Un conocido suyo le avisó la oportunidad de trabajo, se presentó y ahí continúa.
De pelo largo y sumamente negro, Macías Santibáñez explica que su trabajo no se limita a atender llamadas. Por ejemplo, cuando un taxista sale de Tepic con pasajeros, se les da seguimiento y hay comunicación continua para saber el lugar de su ubicación.
Apunta que, igualmente, si hay algún reporte de asalto, accidente o cualquier acto de violencia contra un taxista, los teléfonos son descolgados mientras dura la emergencia y sólo son usados para ello. Deben llamar a las autoridades que sean necesarias o a otras bases de taxis para que auxilien si se requiere.
Señala que un viernes por la tarde, si es quincena, seguro que tendrán mucho trabajo, con más de 700 gentes pidiendo taxi en el turno.
Martha radica en la colonia El Rodeo.
IRENE GONZÁLEZ
Irene González Carrillo tenía poco tiempo de haber iniciado este trabajo cuando un taxista le indicó por radio la clave 59, que significa auxilio.
En ese tiempo, en la oficina no contaban con una consola que muestra el número del taxista que está comunicándose, por lo que no supo quién pedía auxilio. El caso fue avisado a todos los compañeros y se inició la búsqueda. Al día siguiente fue hallado el taxista, asesinado. Fue un duro golpe para todos.
Hace unas dos semanas, otra vez le tocó vivir una situación dramática por la desaparición de un taxista. Nos la pasamos horas y horas hablándole; después llegó el muchacho a la base, asustado, porque lo habían asaltado.
Irene está por cumplir 16 años atendiendo el radio taxi; es madre de tres hijas, ya casadas. Su voz en el teléfono es inconfundible. El jueves 21, minutos antes de las dos de la tarde –hora de salida- contabilizaba 349 llamadas de clientes que habían requerido taxi desde las seis de la mañana.
Ahorita bajan las llamadas porque es media quincena, pero los lunes en la mañana, seguro que hay más de 700 llamadas o en día de pago por quincena.
Vecina de la colonia Chapultepec, por la calle Francisco Márquez, señala que el aprendizaje sobre el manejo del programa en la computadora ha sido poco a poco ya que no tuvieron un entrenamiento previo.
Nosotras le hemos ido buscando pero sí, ha ayudado mucho. Ya no necesitan preguntar ni anotar el domicilio de muchos de quienes llaman porque ya lo tienen registrado. Señala que, en total, tienen un registro de 29 mil 407 teléfonos.
Irene y Martha fueron localizadas en la oficina que ocupan. La primera salía del turno y la otra entraba. Coincidieron en que, así como hay clientes que se muestran agresivos con ellas cuando no hay taxis disponibles, hay otros que en ocasiones envían algún regalo en época de Navidad, aunque obviamente no se conocen.
La atención a clientes que continuamente llaman, les ha generado una agilidad mental natural. Por ejemplo, cuando este reportero señala su domicilio, las tres responden con precisión que el sitio se encuentra entre tal y cual calle.
Ninguna falló.