Por: José Miguel Cuevas Delgadillo.
Como nunca en nuestro país un problema social ha tenido tanta cobertura como el de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez. Muchos reportajes de medios de comunicación, tanto nacionales como extranjeros; investigaciones de organismos internacionales de derechos humanos, pronunciamientos de gobernantes, presidentes, activistas sociales; han abordado el tema. Desde luego las negligencias no se han hecho esperar de parte de las autoridades en las investigaciones policíacas. El problema es grave y se ve difícil la solución inmediata. Un sin fin de hipótesis, creencias, ideas proliferan en relación al asunto. Para Víctor Ronquillo, periodista de la revista MILENIO, el problema tiene su origen años atrás y con la descomposición del tejido social, proliferando la visión de objeto sexual que, habitantes de Ciudad Juárez, han tenido por muchos años respecto de la mujer. En sus propias palabras, el periodista, dice:
El deterioro del tejido social en Ciudad Juárez es determinante para comprender la vulnerabilidad de las víctimas y las condiciones que encontraron los asesinos para actuar, sobre todo en los homicidios definidos por la violencia sexual, donde es evidente la presencia de distintos asesinos en serie ...
La leyenda negra de Ciudad Juárez no se inició con la historia de los homicidios perpetrados en contra de mujeres. Desde principios del siglo XX esta ciudad fronteriza fue el destino del fugaz turismo de la noche, el de la diversión de paga y los excesos. Desde hace mucho, del otro lado de la línea se puede hacer de todo y todo tiene un precio. La historia de la que en algún momento pudo ser considerada la capital de la maquila bien puede escribirse en los antros, los bares, las pistas de baile, los hoteles de paso y los picaderos, las tienditas, donde se vende droga. En 1915 el Boston Herald describió a Ciudad Juárez como ‘la ciudad más perversa de América’. En los años de la ley seca y los gángsters de pulcros trajes de rayitas y ametralladoras infalibles, el cónsul de Estados Unidos no tuvo empacho en decir: ‘Juárez es el lugar más inmoral, degenerado y perverso que he visto’. Trienta años después, luego de la caída del negocio del alcohol, cuando terminó la ley seca, del Programa Bracero con sus olas de inmigrantes en busca de una mejor vida, la Segunda Guerra Mundial y los soldados de Fort Bliss (a sólo kilómetros del otro lado), en las páginas del diarios El Universal, Ciudad Juárez fue definida por un anónimo cronista como: ‘un gran Tívole, una perenne feria ralea, un centro habitable sólo por gente de vicio. En Juárez hay más cantinas y lupanares que escuelas. Pocas ciudades con ambientes tan duros y pesados, con una noche tomada por personajes en busca de los placeres más turbios, dispuestos a pagarle a quien los ofrece como fulgurante mercancía en la calle y los bares.
Cuando una sociedad se descompone a tal grado, las mujeres y los niños son los grupos sociales más vulnerables. Las agresiones se manifiestan a varios niveles de la vida: Violencia intrafamiliar, abusos sexuales, explotación laboral, explotación sexual. Aprendamos antes que sea demasiado tarde, como sociedad hagamos lo que nos corresponde, educamos a nuestros hijos en las virtudes humanas, e involucrémonos en acciones para exigir justicia. Organicemos como sociedad para detener la violencia en casa, empecemos a tomar nuestra responsabilidad en el deterioro social que vivimos como estado y como país. Cambiemos nuestra mentalidad. Hasta la próxima. redescubriendo@hotmail.com