Un control farmacológico que mantenga los niveles adecuados de glucosa en sangre y de hipertensión arterial, la cual padecen el 65 por ciento de los diabéticos es muy importante. Sin embargo una alimentación balanceada en la que predomine el consumo de vegetales verdes y se limite la ingesta de carnes rojas a sólo una vez por semana es esencial para reducir las complicaciones por diabetes mellitus, como la nefropatía diabética (atrofia del riñon), e incluso evitar que se desarrolle.
El coordinador de nutrición y dietética del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Nayarit, Antonio Olvera Corona precisó que la nefropatía diabética ocupa el segundo lugar de las complicaciones de la diabetes. Es silenciosa, por lo que manifiesta síntomas hasta que el daño al riñón es irreversible, lo cual implica deterioro de todo organismo y discapacidad, e invariablemente, la muerte temprana.
La diabetes consiste en la resistencia a la insulina, por lo que elevan los niveles de glucosa en sangre, y si estos persisten sin control, entre diez y veinte años después se van a presentar sus complicaciones: enfermedades cardio y cerebrovasculares, nefropatía, pie diabético y retinopatía, entre las más importantes.
Esta alteración metabólica ocupa el segundo lugar de las enfermedades crónicas, el primero, son las cardiovasculares. Antes, este padecimiento sólo se presentaba en la población adulta mayor; sin embargo en la actualidad, se está presentando hasta en niños principalmente porque se suman factores de riesgo, tales como la herencia genética (en un 30 por ciento), el sobrepeso u obesidad y el sedentarismo.
El consumo de carnes rojas produce altas cantidades de proteínas en el organismo, ricas en grasas saturadas (colesterol) y por su proceso metabólico en el organismo sus desechos contribuyen a un mayor daño al riñón, por lo que en la dieta diaria, debe predominar el pollo, pescado y atún. Asimismo, debe reducirse la ingesta de sal y de alimentos que se conservan mediante este mineral, como los embutidos, envasados y enlatados, porque todos elevan los niveles de la presión arterial.
Para el control de la glucosa también es necesario disminuir la cantidad de grasas y carbohidratos, ya que provocan un incremento de azúcar en sangre: tortillas, panes, sopas de pastas, atoles, tamales y tlacoyos; así como refrescos y pastelillos. En cambio es muy recomendable la ingesta de dos frutas enteras al día, sobre todo escoger las más benéficas para los diabéticos: papaya (cuatro rodajas es una porción), durazno, fresa y manzana, así como verduras frescas ricas en fibra, lechuga, pepino, acelgas,espinacas y nopales
Finalmente, señaló el nutriólogo que no se trata de que un diabéticos sufra por las restricciones en su dieta diaria, sino que aprenda a balancear los alimentos para que no se altere su glucosa y como consecuencia, su organismo. Lo ideal es que la familia se involucre en este cambio de hábitos alimenticios, porque a todos les haría muy bien que controlaran las cantidades de carbohidratos (azúcares) y gracias.