Por Sergio Mejía Cano

Ariadna Montiel Reyes, la aún flamante dirigente nacional del partido, Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), ha enfatizado que durante su dirigencia no se aceptarán políticos con historiales de corrupción o mala reputación en las próximas elecciones del 2027, aunque resulten arriba en las encuestas de selección de candidatos en caso de comprobarse anomalías en sus anteriores posiciones, cargos o encargos en el servicio público.

Sin embargo, ahora, Ariadna Montiel va más allá al decir que no se van a aceptar a políticos de otros partidos que hayan sido muy cuestionados ni a personajes de la farándula o el deporte nada más por contar con popularidad. Tal y como sucedió recientemente con el boxeador sinaloense, Jorge (el travieso) Arce, que quiere afiliarse a Morena para buscar una posible candidatura como diputado federal tal y como sucedió en el 2024 que buscó ser candidato a este cargo, pero por los partidos opositores a Morena: el PAN, el PRI y el hoy desaparecido, PRD. Lo que indica claramente que no es otra cosa más que un acomodaticio que, tal vez sin importar ideología alguna, el caso es entrar a depender del presupuesto y dejar de vivir en el error.

Afortunadamente, Ariadna Montiel ha recibido el respaldo de varios de sus correligionarios como el de señor, Miguel Torruco Garza, exdiputado federal por Morena, quien dijo claramente que, aceptar a, Jorge el travieso Arce sería un error, porque la política no puede seguir premiando la fama por encima de la preparación, de acuerdo a información publicada en el portal en internet de El Financiero, el pasado 18 de mayo del presente año. En donde también se informa que otro opositor para aceptar al travieso Arce ha sido el senador, Gerardo Fernáncez Noroña, quien alega que no se deben ya aceptar a militantes de otros partidos, como en este caso de que el boxeador había participado como candidato por la coalición PAN, PRI y PRD y, además, apoyó abiertamente a Xóchitl Gálvez Ruiz como candidata a la Presidencia de la República.

Y, en el mismo portal de El Financiero se lee que, quien sí salió a defender la intención del travieso Arce fue el diputado federal por Morena, precisamente, Sergio Mayer Bretón, al ponerse el saco por la crítica a candidatos famosos.

Sin embargo, el que personajes famosos, sean de la farándula o del deporte hayan participado en la política en nuestro país no es nada nuevo, pues haya varios casos entre ellos de los más recordados son la participación de la señora, Irma Serrano, conocida como La tigresa, cuyo único mérito fue haber sido parte de escándalos políticos y del espectáculo, así como su fama por escribir libros en donde revelaba en cierta forma cómo se maneja en cierta forma la política, así como balconear a algunos actores debido a sus debilidades y preferencias; pero nada más.

Otro caso emblemático es el de la señora, Carmen Salinas, imitadora, actriz y comediante, quien no dio ninguna pista de saber lo que era ocupar una curul, más que descansar y levantar la mano de acuerdo a la línea a seguir.

También está la actriz, Silvia Pinal, quien en cierta forma sí dio algunos sesgos de saber de política, aunque nada relevante para que hoy se recordara alguna iniciativa de ley propuesta por ella y que hubiese trascendido.

En el caso de los deportistas están quienes han ocupado la Comisión Nacional del Deporte (CONADE) como Bernardo de la Garza, Ivar Sisniega, Raúl González, Jesús Mena Campos, Ana Gabriela Guevara y, actualmente, Rommel Pacheco y, si bien este último aún está por verse su desempeño, los anteriores pasaron sin pena ni gloria para el deporte en México; sin embargo, quien sí ha sido muy cuestionada al ser señalada como muy turbia en su administración ha sido la atleta, Ana Gabriela Guevara, quien dio muestras de aprovechar su cargo solamente para nadar de a muertito esperando terminar su encargo aunque fuera muy cuestionada su participación en la administración del deporte.

Uno de los casos más patéticos de personajes famosos participando en la política de altos vuelos ha sido la participación del futbolista, Cuauhtémoc Blanco Bravo, de quien aprovechándose de su fama como mundialista y, eso sí, buen jugador de futbol, alguien supo aprovechar esa fama para lanzarlo a la política, primero municipal como presidente de Cuernavaca, luego estatal como gobernador de Morelos y ahora, protegido por Morana, como diputado federal. Siendo un claro ejemplo de que la fama futbolística no va acorde con la política.

Sea pues. Vale.