Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Se dice comúnmente que todo lo que empieza tiene que terminar, (claro que aquí en La Tierra, porque allá arriba existe el 100 por ciento de probabilidades de que no todo por servir se acabe, como muy pronto se cumplirá el ciclo del hombre, destructor de este planeta que lo recibió amorosamente y que él le pegó en toditita la maceta).

Pero el ser humano no se da por enterado y prosigue muy orondo y lirondo su vida efímera y aterradoramente horripilante que en más o menos dos mil y pico de años, incivilizadamente, está próximo a eliminar todas las especies y acabará por desaparecer al hombre mismo.

Y el planeta se vio saqueado, helado, agujereado, desmadrado y sin vida, a raíz del intenso saqueo que desmesuradamente provocó su vil y desmedida ambición canibalesca, de vivir en un sistema de consumo suicida, pero que le permitió amasar inmensas fortunas que igualmente se destruyeron con su egoísmo cruel y sanguinaria devastación, sus ínfulas de grandeza y su estúpida discriminación

Y vemos las consecuencias en el mundo animal que va perdiendo a increíble velocidad, irremisiblemente, especies que el hombre en su depredación masiva las va exterminando, y en el mundo vegetal sigue acabando criminalmente a los árboles y toda clase de arbustos que le estorban en su carrera que llama: modernista y que no es otra cosa que arrasadora, asesina.

Y la vida marina, tan exuberante y maravillosa, también se va extinguiendo ante la desmesurada explotación y lacerante contaminación masiva que le ocasiona, al arrojar sus desechos impunemente a las aguas de los ríos, de los mares y demás cuerpos receptores.

Muy pocos se agrupan en asociaciones que defiendan a La Tierra de estos cobardes atentados, muy contados integran grupos de auxilio que tratan de luchar por la conservación de la vida en el único lugar del universo destinado al hombre. (Un minúsculo grano de arena perdido entre miles de millones de partículas en un sistema milimétricamente sostenido por leyes gravitacionales y físicas).

No le alcanzó el tiempo para conquistar el espacio inmediato que integró en su galaxia junto con los demás planetas o vagabundos, cuando más llegó a su satélite la Luna y estampó la huella de un zapato de hule. Lo que si pudo observar fueron los demás sistemas, astros, agujeros negros, soles y un variadísimo y esplendoroso conjunto maravilloso entretejido de cielos de estrellas y demás cuerpos celestes.

Pero Control señores Control Lo que le valió más madre, fue haberse olvidado de un ser que dio todo por él a cambio de nada Y que le puso en charola de oro tantas cosas invaluables, pero la más preciada fue la inmortalidad Que echó por la borda como si fuera basura A pesar de todo, quedó plasmado en las Sagradas Escrituras, que volverá Jesús el Cristo, a estar con el hombre para juzgar a los vivos y a los muertos. Así dice Pero le faltó escribir que no estarán presentes los traidores, los de tan mal corazón que aniquilaron la casa que Dios les construyó para que vivieran en sana paz y amándose los unos a los otros No matándose los unos a los otros.

Requiéscat in pace