JAIME TAPIA LÓPEZ


La campaña de los panistas para evitar que Manuel López Obrador, llegara a la presidencia de la república fue insistente en denunciar al candidato perredista como un político peligroso para el país, al grado que lo comparaban, con Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Muchos atribuyen la derrota de Obrador, a la sucia campaña que le hicieron sus enemigos como ya la mencionada. Al paso del tiempo, nos hemos dado cuenta, que el peligroso fue el candidato panista y ahora presidente, Felipe Calderón. Se habla de miles de muertos (20 o 22) en el trillado combate a la delincuencia, que según el gobierno reconoce ¿Y los que no reconoce? También se habla de miles y miles de detenidos y encarcelados, pero también son miles los que han comprobado su inocencia y puestos en libertad. El combate a la delincuencia desde su inicio se jactó de capturar a puros jefes, cuando en la realidad han sido muy pocos de ellos; lo mismo que en los enfrentamientos, siempre señaló como muertos a sicarios, cuando en la realidad ya se ha sabido que entre ellos se han ido muchos inocentes. Como ya lo hemos dicho en otras ocasiones, el trillado Combate sólo llegó a alborotar el panal y ahora, más de 22 mil familias están seriamente lastimadas con estos operativos. La solución gorilesca que tomó el gobierno federal, ya molestó al país y ahora a los nayaritas y ahora hay que decirlo ¿No estábamos mejor antes? Muy contadas veces los comerciantes del narcotráfico asesinaban por asesinar, haciéndolo sólo con traidores, pasados de vivos o gente que se movía en el sindicato y por razones de reglas no escritas que ameritan sus negocios. En los últimos años, ya entendían que el negocio ameritaba discreción y que los escandalosos no cabían en el sindicato. Con esta premisa marchaban estos contrabandistas y aunque las autoridades eran severamente criticadas todo corría como la corrupción cabalga en la dependencias del gobierno, sindicatos y demás. La ineptitud y la soberbia del presidente Calderón, por quererle dar brillo a su sexenio, mandó a los indígenas y a los desempleados que por necesidad o por ganar un peso más se dan de alta en las filas de las armas, a combatir el narcotráfico como que si se tratara de vulgares delincuentes de barrio ¿Acaso no le cayó el veinte a Felipe Calderón que donde se mueve dinero, hay corrupción y poder? Es como que si quisiera combatir a los bandidos empresarios como los nombrados Hombres de Negocios, mismos que resultan ser más peligrosos que los señalados vulgarmente delincuentes. El régimen le apuesta a la tropa, pero esa tropa también es pueblo y son los que realmente están pagando en un lado y en otro, amén de la constante zozobra que todos estamos viviendo ¿Cuando salen a relucir las armas? ¿A caso conocimos algún proyecto de gobierno, serio, inteligente y responsable para combatir el narco menudeo antes de sacar las armas a la calle? Pareciera que el gobierno sólo le apuesta a la fuerza olvidando que se gobierna con inteligencia, buena fe y sensibilidad; he de ahí que el gobierno y un gorila tengan tanta similitud ¿Olvidó el gobierno que la violencia genera violencia? ¿Y quién inició la violencia que estamos padeciendo? Seguramente el gobierno federal creyó que combatir el negocio del narcotráfico era como combatir al barrio de Tepito, que en el contexto nacional sólo es un lunar dentro de la corrupción. Mucho hemos comentado que si somos vecinos del país más rico y corrupto del mundo, es imposible que no caigamos en sus vicios. Ya el mundo lo sabe que somos el traspatio de los gringos y no sólo nos encargamos de perseguir los narcóticos, sino, a los indocumentados que vienen de centro y sur de América, cuyo destino es más allá de nuestras fronteras. FACHENDA: Todos sabemos que nuestro estado no quedó fuera de la violencia que se vive en todo el país, pero lo que no sabemos si los traidores o los madrinas, son los que calentaron la plaza aunque se diga que ésta es la que está en disputa ¿No habrá infiltrados? La paz y la tranquilidad, que tanto presumimos, quedó a tras. Y al presidente, ya lo ha dicho, no le importa lo que nos pase. PROVECHO: