ÓSCAR VERDÍN CAMACHO .-
El Ejército Mexicano mantiene un fuerte operativo de seguridad en el Hospital General, donde permanecen internados dos hombres presuntamente involucrados en la balacera registrada el domingo 31 de enero por la noche y que dejó un saldo de cinco muertos.
Al mediodía de ayer, un camión militar permanecía en la zona frontal del nosocomio con al menos una docena de soldados, en tanto que en los demás accesos, como la zona de urgencias, se observaron más efectivos.
Trabajadores del hospital indicaron que prácticamente en todas las áreas hay presencia de soldados, pero en especial en las habitaciones donde se recuperan los dos lesionados, uno de ellos de gravedad.
La fuerte presencia militar obedece a dos razones: el temor de que se pretenda el rescate de los heridos o, por otro lado, que se intente la ejecución dentro del nosocomio, como ha sucedido en otras ciudades.
Hasta el momento ninguna autoridad ha revelado si ambos lesionados pertenecen al mismo grupo delictivo. Aunque el lunes fue señalado que llevan por nombres José Antonio Valdés Lugo, de 18 años de edad, y Fausto Javier Rivera, de este último ayer trascendió que sería Faustino Cantú Rivera, de 42 años, cuya salud se considera grave.
TAMBIÉN EN LA PGJ
Pero la presencia del Ejército también fue notoria ayer en las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia (PGJ). Ahí el número de elementos era mayor, lo mismo que efectivos de la Naval Militar, tanto en el acceso principal como en los patios. La razón: en el Servicio Médico Forense (SEMEFO), dependiente de la PGJ, continuaban los cinco cadáveres que dejó el enfrentamiento.
En el transcurso del día fue citado que dos de los cuerpos ya habrían sido identificados plenamente.