ÓSCAR VERDÍN CAMACHO .-

Janitzia Montes Barajas habla en voz baja y su cara anuncia desvelo constante. Hay motivos para ello: los últimos meses de su vida ha tenido que trabajar únicamente de noche, en una conocida línea de farmacias, para así, de día, estar al cuidado de su pequeña hija, también llamada Janitzia, de siete años de edad.

A Janitzia le es imposible cambiar de turno en el trabajo. Dice que duerme unas tres o cuatro horas por día. Parte de su historia, el caso de su vida de niña que presenció la esclavitud –palabra usada por ella misma- que padeció su mamá, Guadalupe Barajas Hernández a manos de su esposo Estanislao Montes Silva, ha sido relatada aquí en ediciones anteriores.

El 19 de septiembre pasado, es del dominio público, Estanislao Montes mató a balazos a José Santos Mendoza Talamantes, esposo de Janitzia, y dejó gravemente herida a su esposa Guadalupe. De hecho, cuando Estanislao huyó, creyó que Guadalupe estaba muerta. También intentó quitarle la vida a la niña Janitzia, pero su pistola ya no tenía balas. La pequeña recibía clases de natación y ahí, en ese negocio, cerca de la avenida Zapopan, se consumó el atentado.


SE AFERRA A BÚSQUEDA


Este martes 19, a Janitzia se le localizó en los juzgados penales de Tepic. Obtuvo copias del expediente penal número 471/2009 del Juzgado Cuarto Penal.

Va por todo, dice. Se resiste a abandonar la idea de que su papá no sea encarcelado. No le teme, insiste. Pero sabe que mientras no sea detenido, intentará por cualquier medio posible acabar con la vida de su mamá, la de ella, o la de su hija.

El paradero de la señora Guadalupe Barajas ni siquiera Janitzia lo conoce. Es parte de la seguridad de la señora, que milagrosamente se salvó de morir. Delicada aún, se aferra a vivir en un lugar desconocido.

La declaración ministerial de la señora Guadalupe, rendida varios días después del ataque, contiene partes que no son narrables. Baleada, apuñada en varias ocasiones, maltratada verbalmente, tuvo que aparentar que moría para que Estanislao se alejara de ella. Eso la salvó. Cuando medio escuchó voces de otras gentes, cuando Estanislao ya había huido, entonces movió las manos cuanto pudo para avisar que seguía viva.

Janitzia mientras tanto, sigue durmiendo poco. Hace unas semanas imprimió papeletas con la fotografía de su papá y las colocó en lugares públicos esperando que alguien pueda divulgar su paradero.

Relata que en sus días no laborables –después de 13 días de trabajo descansa dos-, irá a varios poblados para repartir más volantes. Continuará su búsqueda. A su papá lo buscó a través de su celular. Jamás le contestó.

Por otra parte, en octubre pasado la Procuraduría General de Justicia divulgó la detención del señor Rafael Cuevas Güitrón, quien presuntamente acompañaba a Estanislao Montes el día del ataque.

Hay un auto de formal prisión en su contra, mismo que combate a través de un juicio de amparo.