Jaime Tapia López
La iniciativa a la reforma fiscal, propuesta por el gobierno federal, logró marear a los representantes de San Lázaro y del caballito (Diputados y Senadores), logrando imponer sobre impuestos a la población e imponer un fantasma a los grandes empresarios quienes quedaron al desnudo por el propio presidente de México al denunciar que son los que menos pagan de impuestos con 1.7 por ciento, mientras que el resto de la población, paga, hasta ahora, el 15 por ciento, más lo que se acumula en caso de ser mediano o menor empresario o ganar como sueldo la medianía para la subsistencia familiar.
La reforma fiscal a la hora dé su anuncio, indignó a todo el mundo incluyendo a grades empresarios cuya actitud solidaria ganó el mencionado desnudo. Al principio, con excepción de los panistas, la reforma indignó a los enemigos de Dios y de los mismos panistas, pero cayeron en la tentación y en el debate y finalmente fueron convencidos que el país urgía de dinero fresco para seguir gozando de sus canonjías ya establecidas por la bondad del sistema político mexicano. Los espacios en periódicos y medios electrónicos que se ocuparon de difundir declaraciones negativas a la reforma, quedaron atrás y la reforma se impuso en su objetivo; subir los impuestos de un modo u de otro, logrando como resultado, lo que se quería: dinero limpio y fresco.
Eso de que no se aprobó como venía la iniciativa, no importa, porque la gata, revolcada, gata quedó. Debemos de considerar que todo quedó en un circo, es decir más de lo mismo.
Lo que si quedó claro que los grades empresarios poco o nada pagan de sus ganancias y de hacerlo, no hubiera sido necesario aumentar los impuestos a los mexicanos, porque son muchos los años que la misma ley a permitido la evasión de impuestos para los que más ganan, razón por la que la riqueza se concentra en unos cuantos mientras que a la economía en lo general se asfixia estrepitosamente. Los mexicanos ya estamos hartos que los grandes empresarios aparezcan como almas caritativas por medio de fundaciones cuando es parte de lo robado al país al no cumplir con sus obligaciones tributarias.
Si el país está en quiebra, es porque los grades capitales no han pagado impuestos, lo que hace urgente una reforma que haga pagar por escala de ganancias un sobre impuesto, porque si vivimos en un sistema capitalista, hagamos lo mismo que hacen los capos de este sistema; a mayores ganancias, más alto el impuesto.
Si así fuera, no necesitamos limosnas de los grades empresarios, con becas, teletones, beneficencias de salud y no serie de caridades, que repito, lo único que ocupamos es el pago recto y correcto de sus obligaciones y de esa manera hacemos responsable al gobierno de todas las ineficiencias que sufre la sociedad como es la misma educación que en los centros comerciales se pide cooperación a los consumidores, como que los impuestos que se pagan no fueran suficientes para cubrir lo más esencial de los que constitucionalmente nos debe el gobierno garantizar.
Pues no está garantizada como se debe ¿Si no hubiera escuelas particulares, qué sería de la SEP? Y en este tenor hay mucho que decir lo que nos da por resultado, que el país adolece de un cáncer difícilmente de curar ¿Está de acuerdo? PROVECHO: México es el paraíso de los bandidos y lo que es peor el mismo sistema los estimula, por lo que mucho bien le haremos a la patria denunciarlos para que sean públicas sus actividades ¿Qué más podemos hacer? PROVECHO.