ÓSCAR VERDÍN CAMACHO.-
De entrada, Paula del Carmen López Gamiño aclara un dato: no se dice engañada, sabía que con quien sostuvo una relación sentimental de años estaba casado, insiste en que ambos acordaron tener un hijo, una niña que hoy tiene cinco años y medio.
Y todo iba bien.
Añade más: su caso no es la de una adolescente que fue deslumbrada por alguien, pues ya rebasa los 40 años. Lo que la impulsa a narrar su caso es que en su intento por convencer a quien fue su pareja para que le diera seguridad económica a la niña, no sólo encontró su rechazo, sino que ahora niega que la pequeña sea su hija.
Paula del Carmen es empleada federal y hace poco más de un año recurrió a un juzgado familiar para demostrar formalmente su dicho. Después de ese tiempo, ya supo de los lentos pasos legales a los que se va enfrentar, a los trucos de abogados para alargar los expedientes, a los comentarios con algún doble sentido, pero además ya entendió la estrategia para desgastarla emocional y económicamente. Tan sólo hace unas semanas, dice, tuvo que garantizar con 15 mil pesos una prueba del ADN, a la que se supone se someterá el papá de su hija, un individuo con poder económico y político.
Por eso, lanza preguntas y las respuestas le duelen:
“Por fortuna yo tengo un trabajo estable, pero, ¿y qué pasa con las muchachas que fueron engañadas por vivales; o con las que no tienen la posibilidad para hacer estos gastos; o las que no aguantan un juicio así, desgastante, que puede durar años; quién las ayuda, con quién recurren?.”
López Gamiño indica que ha tenido apoyo psicológico, lo mismo que su hija, que enfrentar la situación el tiempo que sea necesario. Por ello no vacila en reseñar su caso.
A pesar del golpe que representó que su ex pareja negara ante el juzgado reconocer a la niña como su hija, Paula del Carmen pide no revelar la identidad de aquel. Considera que aún puede recapacitar y darle a la niña seguridad para su desarrollo, igual como lo hace con los hijos que tiene en su matrimonio que, insiste, ella no quiere dañar.
“Pero sólo será por esta vez. La próxima voy a contar todo. Estoy decidida. No le temo a los señalamientos y todo es por la niña. No busco desestabilizar su matrimonio, no busco causarle problemas, yo únicamente quiero darle seguridad a mi hija, porque, ¿qué pasaría si yo llego a faltarle?”.