Por: Edmundo Virgen
Por ahora las recomendaciones que hiciera el gobernador del estado Roberto Sandoval Castañeda al edil capitalino Héctor González Curiel, en el sentido de aplicar una reingeniería administrativa al ayuntamiento que dirige para sanear las finanzas, resulta que el alcalde se las ha pasado por el Arco del Triunfo, toda vez que por el momento no se le ve la más mínima intención de despedir a los cientos de empleados de confianza que engrosan la nómina municipal y que en su mayoría cobran sin trabajar, debido a que todos estos tienen un padrino que los protege, el cual es más importante que el pueblo quien en teoría es el que quita y pone a sus autoridades.
Precisamente el gobernador del estado ante comunicadores expresó que él durante su gestión como edil no necesitó de bules para nadar, que él se dedicó a tocar puertas en la federación para poder conseguir recursos y realizar la obra pública que demandaba la ciudadanía, ya que en aquel entonces no recibió ayuda de la autoridad estatal y por supuesto que la obra realizada en aquel trienio esta a la vista de todos, pero lamentablemente hoy en día en la administración del Toro sucede todo lo contrario, la obra pública brilla por su ausencia, en la ciudad existe un deficiente servicio de agua potable y alumbrado público, solo los trabajadores de aseo público al mando del ingeniero Valle son los que están sacando la cara, pero en las colonias más alejadas se requiere de la ampliación de los servicios básicos pero tal parece que todo quedará en proyectos de una pésima administración municipal que a pesar de los problemas de falta de recursos pudo hacer mucho por el pueblo, solo que fueron más importante los compadrazgos y sostener en la nómina a funcionarios de primer nivel que el ayuntamiento no necesita, como una tal Carolina que presume su ignorancia por la secretaría particular, así como cientos de empleados de confianza y aviadores que son los que tienen descapitalizado al ayuntamiento de TEPIC gracias a la complacencia de un alcalde que gobierna sin rumbo, esperanzado a que todos sus problemas de dinero se los resuelva el gobernador del estado y así poder disponer de más tiempo para acudir todos los días a jugar Golf al club Campestre y la ciudad y las colonias populares que se las lleve el tren.
Por cierto que el síndico municipal el doctor Roberto Ruiz Cruz señala que él está consciente de la problemática que existe, sabe perfectamente que TEPIC ocupa un reordenamiento financiero para sanear las finanzas y poder cumplir con los compromisos que tienen con la población de ofrecer servicios de calidad, solo espera que el cabildo se reúna con el presidente para tomar decisiones que contribuyan a una mejor administración, que los ingresos y los egresos sean bien aplicados para que ahora si se pueda realizar obra pública, solo que todas las medidas que se adopten se deben hacer en acuerdo conjunto con el edil, así lo expresa el regidor.
Y vaya que TEPIC requiere con urgencia obra pública, toda vez que no solo las calles de la zona centro de la ciudad están destrozadas, lo mismo ocurre en todas las colonias donde el panorama que se aprecia todos los días son los baches, zanjas, fugas de aguas negras y alcantarillas dañadas, mientras que el Toro Héctor González Curiel ni se preocupa, le vale un soberano comino que los vehículos se dañen y les revienten las llantas, en tanto que los policías municipales dan lástima, atraviesan por una de sus peores épocas, carecen de lo más indispensable para realizar su trabajo, las balas que disparan se las cobran, por lo cual ya no realizan prácticas de tiro, algo que anteriormente era primordial para su trabajo, por lo que ahora añoran a su ex jefe, el que ocupa la fiscalía estatal, ya que en ese tiempo no tenían tantas necesidades, contaban con todo lo necesario. Total que la administración municipal del Toro ha significado para la población un verdadero retroceso al haber sido nula la obra pública realizada, aunque aún falta este año, esperamos que dejen de malversar los recursos públicos y se dediquen a trabajar y a cumplirle al pueblo.