Por Óscar Verdín Camacho

La fotografía es tremendamente cruda.
Brenda, una mujer de 22 años, de complexión delgada, trae en brazos a una niña de meses, mientras que otras dos, de tres y seis años, respectivamente, se encuentran a su lado.

Las niñas mayores se mueven alrededor de la entrada a la tienda OXXO, ubicada por avenida De la Cultura antes de llegar al crucero con el bulevar Tepic-Xalisco. Son poco más de las 11 de la mañana de este martes.

Brenda pide a los visitantes del OXXO alguna moneda para comprar comida. Una empleada indica que la presencia de Brenda y sus hijas es casi diaria.

Por un momento, Brenda se sienta, recargada en el OXXO.

Junto a la puerta de entrada hay dos botes para la basura y, de repente, por uno de los huecos la mayor de las niñas mete prácticamente medio cuerpo y levanta los talones para alcanzar más profundo; entre la basura, busca comida. Lo que haya para calmar el hambre.

Brenda dice que vive con sus hijas en un albergue junto al río Mololoa, que sus padres ya murieron y que su pareja la abandonó. Cuenta ser nativa del municipio de Jala.

La imagen de la niña buscando comida entre la basura de un OXXO ahí queda, echando abajo con tremenda fuerza cualquier discurso triunfalista de los gobiernos, y reclamando, también, mayor participación social para que esto no se repita.