Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Las más grandes tragedias de la humanidad son causadas en gran parte por el aceleramiento, tanto del hombre como el de los artefactos que ha inventado para desplazarse, empezando por la rueda hasta llegar a la era atómica, en la que pretende conquistar el espacio, invasión que le ha constado muchas vidas, dinero y grandes fracasos, porque en realidad no ha descubierto una fórmula más eficaz para lograr esa dominación. Lo más lejos que ha llegado con su presencia es a la luna, y ya ha pasado muchas décadas.

Pero vive en un constante ajetreo que lo lleva a ser dominado por la prisa -en llegar puntual al trabajo, a la cita o a cualquier lugar en que tiene que estar presente a una hora determinada-. Solamente que no reflexiona en que pone en peligro su integridad física y la de los demás, por su inútil obstinación en llegar primero.

A esto hay que agregar las diversas situaciones que encuentra en su camino por ese inservible aceleramiento por luchar contra el enemigo invisible que es el tiempo –uno de los inventos de la mente humana para medir la existencia, que también puede afirmarse que tampoco existe- pero que él lo considera como algo imprescindible para justificar su paso por este planeta Tierra, que cuando lo destruya, no quedará nada de la maravillosa naturaleza, mucho menos de su efímera y vacía existencia, pese a todo lo que se diga de magnificente; al final del camino solamente quedó demostrado para aquellos que algún día vengan a ver las ruinas, que existe la vida y la muerte, por sobre todas las cosas.


A esto habrá que agregar la ambición humana, que a estas alturas (entre ambiciones políticas) construye caminos, puentes y carreteras con errores que ocasionan muerte y destrucción, por ahorrar unos centavos que se enchalecan las grandes empresas y los altos funcionarios.

Eso pasa y seguirá aconteciendo en el tramo de vía en la cual se accidentaron las personas que viajaban procedentes de Chihuahua, y en fatal suceso perdieron la vida, y otras quedaron en malas condiciones, luchando por vivir.


Y a unas cuantas horas de suceder el trágico accidente ocasionado por la lluvia y el mal trazo de la carretera, pasó otro de iguales consecuencias, sin que se castigue a quien resulte responsable de esto.

Nadie lo dice, pero todos saben quien ordenó y permitió la construcción y, además, se sigue permitiendo que continúen transitando por esa ruta de la muerte. Pero lo más increíble es que esté abierta al paso del transporte, al igual que muchos otros tramos en los que han perdido la vida tantos seres inocentes que fueron presa de la velocidad y la pseudo ingeniería irresponsable.


Control... Señores Control Expresar el dolor por esos fallecimientos y exentar de pago a los deudos, pudiera ser impactante para el grueso de la gente, pero para los familiares Va a ser muy difícil que encuentren pronta resignación por estas trágicas pérdidas, agregando las diferentes situaciones que enfrentan al tener otros parientes en estado precario de salud En lugar de cancelar el paso de carros en ese tramo para repararlo, no lo hicieron, y siguen circulando con el alto riesgo de sufrir lo que muchos desde que se puso al servicio de la gente: la muerte.

(Líneas. Tel. 311. 158-66-55).