Por Claudia Isela Hernández
En San Blas los lugareños estamos acostumbrados desde muchos años atrás a que no nos tomen en cuenta, a que aunque nuestro puerto es sumamente importante en la historia de nuestro País, no sea reconocido a gran manera como se merece.
Por un lado, los gobiernos que no le han puesto muchas ganas en los últimos años y, por otra parte la apatía de los lugareños empata con la modorres de muchos comerciantes a no ponerle el mas y mejor a sus servicios, conllevando esto a que jamás se llegue un acuerdo ya ni coordinado del gobierno y servidores o comerciantes, sino al enfoque siquiera coincidente de ofrecer mejores servicios turísticos y de obra publica, de menos la más necesaria.
En estos días en que más afluencia de turistas llegan a esta costa no tan grande y poco conocida, se escuchan molestos a los visitantes, algunas veces por los mosquitos y otras por la falta visión de proveer a la cabecera municipal de lo más básico posible, además reniegan de los encharcamientos visibles por las lluvias temporales y si tenían planes de quedarse más tiempo, se quedan menos.
Orgullosamente Sanblaseña o Sanblasense, considero que lo mejor para mi municipio y cabecera municipal, es principalmente la organización de comerciantes para dialogar con autoridades y presentar propuestas enfocadas a beneficiar las calles locales poco a poco, finalmente eso es benéfico tanto para los comerciantes, como para visitantes, igualmente para las autoridades.
Evitar la apatía que a muchos nos tiene inmersos, pues es muy sabido que cuando la nueva y principal autoridad municipal está haciendo en principio algo a favor de San Blas, de buenas a primeras se crítica con que habría sido mejor de otra forma sin embargo jamás hay propuestas previas.
Hay mucho por hacer para San Blas, pero hay que hacerlo juntos, autoridades, sociedad civil, comerciantes, servidores turísticos y quien se pueda sumar a hacer algo y mucho por este puerto que pide a gritos finalmente sobresalir un poco mas de estar a medio estar, un poco más de lo poco que se le puede motivar con eventos buenos pero finalmente tan espaciados.