Por Luis Chávez López

Mientras que firmas como el Diario Reforma atribuyen un inesperado repunte en las preferencias a favor de Andrés Manuel López Obrador a grado tal de acercarse al favorito de la contienda, el priísta Enrique Peña Nieto y rebasar a Josefina Vázquez Mota, en Nayarit el candidato al Senado del PRD, Ernesto Navarro inexplicablemente no hace campaña y pone a su partido al borde de la derrota con todas las consecuencias políticas y electorales que ello contiene.

Cuando falta un mes para que las elecciones federales se celebren, pomposa y hasta con cinismo el empresario Ernesto Navarro reconoce que está cruzado de brazos, que no ha hecho campaña porque a su juicio no ve condiciones para hacerlo.

Ernesto Navarro quien ya fue Senador por Nayarit hace unos años impulsado por los empresarios locales, lo hacen candidato Rodrigo González Barrios y el Perico Marmolejo, pues ambos incurrieron en ese garrafal error.

De ninguna manera puede decirse que el candidato es nuevo en cuestiones electorales.

De entrada ha ocupado importantes responsabilidades en la administración pública como Secretario General de Gobierno en el primer tramo del Gobierno del Cambio y terminó como Secretario de Desarrollo Económico.

Vivió en primera fila la campaña electoral de Toño Echevarría y de Guadalupe Acosta Naranjo entre otras.
No es un improvisado que no conoce el ABC que debe hacer un buen candidato en búsqueda del voto popular.

MOLESTA. Y claro la actitud de Ernesto Navarro molesta a los dirigentes perredistas y a la base del Sol Azteca que esperaba un candidato organizado, inteligente, de buen discurso, de aceptable presencia popular y con hambre de gloria, porque creemos que sin proponérselo, con su flojera electoral los enfila a la derrota cuando aún tiene posibilidades de ganar.

DA FLOJERA. La justificación de Ernesto Navarro es que no ve la movilización de sus abanderados, tras reconocer que la campaña del PRD ni siquiera ha iniciado y que está más fría que un jaibol, se excusa diciendo que la autoridad electoral ya no permite colgar pendones, entregar volantes ni la pega de calcas como se hacía en otras campañas como estrategia de mercadotecnia política.
Otra excusa es que si no se movilizan los otros candidatos y hasta los suplentes, él de plano no moverá un dedo para señalar finalmente que hará campaña solo en sus ratos libres. ¿Cómo la ve?

El raro comportamiento de Ernesto Navarro huele mal pues su flojera electoral lleva a su partido al fracaso, situación que pone de nervios a su compañero de fórmula Nayar Mayorquín, quien por cierto está ahí por obra y gracia de AMLO a quien no puede fallarle.

El penoso comportamiento de Ernesto Navarro es increíble, es inédito pues nunca se ha visto que un candidato a la mitad de una campaña reconozca que no mueve un dedo para ganar y vaya que hemos visto candidatos y partidos muy modestos que muestran ganas y empeñan hasta la camisa por trascender.

No cabe duda que hay dirigentes de partido que a la mera hora velan por sus intereses personales y dejan colgada de la brocha a la militancia y ciudadanos que le apuestan al Sol Azteca.

Pero no tiene la culpa sólo quién mata sino también el que le agarra la pata y tanto Rodrigo que va a una diputación pluri como el Perico Marmolejo tienen qué explicar mucho a la base.
Entre reconocidos perredistas trascendió que a Navarro lo metieron de relleno porque no tiene posibilidad, él no quería. ser candidato pero lo convencieron.

No quiere gastar porque es meter dinero bueno al malo, por eso no hace campaña, nos comentaron.

Está claro que Ernesto Navarro quiere regresar al Senado sin gastar, sin hacer campaña, sin hacer promoción, sin hacer discurso ni propuesta y sin querer ir con humildad política a pedir el voto casa por casa como lo están haciendo todos los candidatos incluyendo sus propios compañeros de partido. ¡Qué pena!