Por Óscar Verdín Camacho

El martes 24, el gobernador Roberto Sandoval Castañeda acudió a la Procuraduría General de Justicia (PGJ) para atender un asunto que amenazaba con convertirse en un escándalo: la situación del procurador Javier Germán Rodríguez Jiménez, que insistía en dejar el cargo, aunque de hecho era algo solicitado a los pocos días de que tomó protesta en septiembre pasado.

Roríguez y Sandoval convinieron en una salida decorosa: con un permiso, aunque por todos es sabido que el ex presidente del Tribunal Superior de Justicia no regresará al cargo.

El jueves 26, el gobernador indicó que Javier Germán Rodríguez continuaba siendo el procurador, pero que le aceptaba el permiso porque atendería asuntos personales y para poder capacitarse e implementar mejores leyes para el estado.

La visita de Sandoval sin previo aviso a la PGJ fue bien vista por los empleados de esa dependencia, a varios de los cuales saludó personalmente.

Y es que, a diferencia de las visitas programadas, las que son sin previo aviso permiten encontrar la realidad con que se atiende en las oficinas o si están laborando los funcionarios, entre otras situaciones.

Ese mismo día, este reportero recogió el sentir de empleados del área de urgencias del Hospital General, agobiados, igual que los pacientes, por las carencias que enfrentan todos los días. Y también se pidió la presencia de Sandoval, pero sin previo aviso para que verifique personalmente lo que ahí sucede.

Al igual que sucedió en la PGJ, el gobernador debería darse un tiempo para visitar el citado nosocomio, pero sin avisar, por lo que de seguro le impactaría ver el impresionante hacinamiento de enfermos y la desesperanza de muchos que ahí ingresan.

Quizás entonces tome medidas más rápidas para hacer frente a la dramática situación. La gravedad podría ser similar que cuando golpea un ciclón y se requiere destinar recursos de inmediato.

Pero si el gobernador acude en una visita programada, se encontrará, como lo apuntó un empleado, con unas salas arregladas, maquilladas, con todos los funcionarios puntuales en sus labores.

Sandoval tiene la obligación de verificar personalmente una de las más graves herencias que le dejó el gobierno de Ney González.

Ya decidirá él si va.