Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Por ahí en el medio llamado Qué página se nos informa que un individuo centenario, llamado Ramón, es abandonado a su suerte por la autoridades a sabiendas de que vive en un jacal, sin luz y en la más precaria situación que usted pueda imaginar, que a duras penas vive (¿) de la caridad pública que recibe en las calles de la ciudad de Tepic, sin zapatos (a rin pelón) y lleno de achaques Y así como él hay muchos indigentes en nuestro estado que no merecen ni un recuerdo de nuestras autoridades, que andan más ocupadas en hacerle reconocimientos a los maestros de la Sección 49 (por ejemplo) que valen en su mayoría una pura y dos con sal, ya que mantienen a nuestros hijos en suspenso al no educarlos como mandan los cánones y todavía los premian, y éstos en lugar de darles vergüenza y ponerse a trabajar como Dios manda, estiran la mano y reciben lo que realmente no merecen.

Esto se les puede probar en cualquier momento y se les demuestra con señalar el lugar que ocupan en educación en nuestra República.

Así andamos los que nos dedicamos a opinar sobre las actividades de la gente en el poder, aunque parezca mentira la comparación con el centenario, pero al paso que van las cosas, no tardamos en hacerle competencia a don Ramón, a causa del olvido en que nos tiene don Roberto Sandoval Castañeda.

Somos nayaritas, y escogimos esta actividad porque queremos informar a la paisanada qué hacen realmente las autoridades por ellos. Ya sabemos que es un gobierno para la gente, pero luego se desvían los derroteros y se enchuecan los caminos, y los dineros de las talegas van a dar precisamente a las talegas de los talegones, y no en beneficio de los pobres.

Por eso esperamos que el gobierno ayude a los que realmente informamos de las buenas obras y que castigue a los señalados en el lado de las malas acciones en contra de los que deben servir. ¿O de qué se trata?

Se ha colocado en las oficinas de prensa a informadores especializados que elaboran en grupo, boletines y fotografías de las actividades del gobernador y su equipo de trabajo, de que se van a realizar obras de tal o cual envergadura en cuanto se normalice la distribución del presupuesto, que se pavimentarán las calle que faltan, se adecuará el sistema de alumbrado y el de agua potable y alcantarillado, se luchará porque la distribución de medicinas en las instituciones de salud vuelva a circular como hace tres o cuatro años –incluyendo las vacunas-, se combatirá frontalmente la inseguridad ciudadana y no se desviará la atención policiaca en cuidar a los jefes, que aceptaron serlo precisamente afrontando el riesgo que corren, ya que alteran a la sociedad al amontonar a los policías al frente de los domicilios donde estos viven Entre otras muchas cosas.

Recuérdese que viene un año de cambios en los gobiernos federales y de una forma u otra se ocupa los servicios de los periodistas que están más cerca de la noticia, y que no se puede pensar en informar en medios subvencionados por el propio gobierno porque alabanza en boca propia es vituperio y esto es la acción que causa afrenta o deshonra.

En una palabra: los informadores llevan la crítica ordenada o constructiva hacia el grueso del pueblo, los des-informadores están contra todo y contra todos, por lo que no se puede llamar en realidad: informadores a aquellos que tergiversan las noticias, por ello se tiene que disponer de verdaderos periodistas en las oficinas de prensa y alrededor de ella, en una palabra sujetos profesionales, capacitados o, como se dice coloquialmente de colmillo retorcido, que se la sepan de todas muchas.

Así es que Control señoras y señores Control que andamos como dijo la que se le olvidó poner el pañal y se hizo en las pantaletas por falta de control en la vejiga: Ya la regué

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