José María Castañeda
SANTIAGO.- El haber sido hijo de madre soltera jamás fue un obstáculo para el que esto escribe ya que disfruté mi infancia a plenitud acompañado de amigos que aún conservo y con los que aún convivo en el otoño de mi vida.
Mi infancia se vio marcada afortunadamente por el gusto por el béisbol deporte que practiqué de manera regular quizá por lo corto de mi domicilio con el estadio revolución, lo que me hizo familiarizar con muchos peloteros de antaño a quienes recuerdo con singular afecto, incluyendo a aquellos excelentes aficionados entre los que destacaban el Negras Bernal, y el Tilín, ambos de oficio cargadores con un ingenio para hilvanar sus porras digno de comentar ya que pese a ser ambos consumados alcohólicos no caían en la vulgaridad por eso reíamos cuando el Tilín decía a salud de los independientes me tomo un trago de presidente o cuando el Negras decía a grito abierto agarraba tumba agarraba hazte a un lado Tuxpan, que Santiago va que zumba
Entre aquellos peloteros de aquella gloriosa liga regional donde me tocó ver jugar a peloteros de la talla de Orestes Minio Miñoso, Orlando Lugo, Ramón Jiménez, padre de los Chofos, Leopoldo, Germán, Isaac, y Saúl, todos excelentes peloteros que tuvieron su momento en loga mexicana incluso Germán con los bravos de Atlanta en grandes ligas. Pues bien en aquellos años de los 70s, me tocó ver jugar con el equipo del PRI dirigido en aquellos años por el amigo Pedro Perico Cano Morán, a dos buenos prospectos ambos cátchers Manuel Pitas García, y a Carlos el Bulero Rodríguez, ambos vecinos del barrio de la periquera. El pitas con mayores facultades que el Bulero, incursionó posteriormente en la liga del noroeste donde se significó por su carácter rebelde lo que provocó que no hiciera huesos viejos en el deporte rey, por lo que una vez que concluyera su etapa de deportista agarró trabajo en la CFE en el puerto de Mazatlán, donde incluso formó un hogar acompañado de una damita del puerto, sin embargo los problemas personales jamás lo dejaron y de pronto lo vimos instalado de nueva cuenta en su barrio de la Periquera tomando no en pocas ocasiones por asalto la Chalata esto en el bordo del río a donde acuden todas esas personas olvidadas de la mano de dios, inmerso en el fantasma del alcohol, desde donde se reponía y de nuevo lo veíamos deambular por las calles de Ixcuintla, creo que la última vez que lo vi, fue en la fonda de Perlita esto en el exterior del mercado municipal a donde acudía a comer, hace no menos de 8 días, por eso me cimbró el saber que había muerto y que su cuerpo estaba siendo velado en una agencia funeraria de la calle Zaragoza. Por eso desde el fondo de mi alma deseo sinceramente que en paz descanse y que en el más allá encuentre la paz que en vida no alcanzó, por lo que reitero mi solidaridad a sus familiares a mi amigo personal Héctor Pirrin Quintero y Genaro Álvarez Osuna; y me uno a la petición que hiciera Ray Betancourt Sénior en el sentido de que en uno de los tantos juegos de béisbol de la liga del noroeste se le rinda un minuto de silencio.