Por: Alberto Martínez.

Todo gobernante debe unificar a su pueblo y conducir la entidad con un Plan de Gobierno y no en base a ocurrencias. Para lograrlo debe empezar por legitimarse como gobernante antes que confrontar a sus presuntos adversarios que solo existen ante su desesperación: La legitimidad se conquista todos los días con resultados y no con pleitos. El pueblo de Nayarit quiere ver resultados en materia de seguridad y desea que se generen empleos antes que ver a los políticos en conflicto.

El gobernante debe apegarse a los principios y facultades que la Constitución le confiere. Cuando un gobernante se enfrasca en pleitos con su pasado inmediato irremediablemente él mismo pisotea su investidura. Se sube al ring político con ciudadanos cuando él es el gobernador, cargo que por supuesto no está a discusión y mucho menos su mando, solo que al confrontar hace del mismo nivel al personaje que solo en su conciencia existe peleando por cuestiones que se pueden dirimir judicialmente, pero falta que alguien lo haga y lo ejerza.

Las Alianzas Perversas.

Hacer alianzas con muertos vaya que la ocasión lo amerita, es una perversidad y eso solo conduce al fracaso. En vez de exterminar a esos enemigos de siempre de Nayarit ahora aparecen juntos y hacen un presunto equipo por el Estado. Tanto en la política como en el box si no se noquea al rival se corre el riesgo de que tome fuerzas y el que termine en la lona sea el otro. En el pasado inmediato, en la competencia electoral si hubo traidores y oponentes al actual gobernante, fue precisamente el magisterio que el 3 de julio quedo muerto y que ahora con una alianza perversa se intenta resucitarlo.

Los riesgos que se corren son muchos. Vayamos al Gobierno del Cambio de Antonio Echevarría Domínguez, quien llegó con una incomparable popularidad, pero que pronto se subió a un ladrillo y se mareó. Sus principales asesores que no eran otros que sus cuatro compadres lo llevaron por los caminos de la terracería del pleito con todos los sectores y pronto a los 10 meses de gobierno perdió su partido y su candidato, esto es Fox y el PAN. De ahí en adelante, porque jamás se pudo recuperar porque fue derrotado en las urnas muy a pesar de haber tenido todo el poder político y el económico. Es el momento de verse en ese espejo para no repetir la historia.

Los Aspirantes al Senado.

Desde hace meses dos personajes del Partido Revolucionario Institucional, el ex gobernador, Ney González Sánchez y el diputado federal, Manuel Cota Jiménez, en distintos tiempos manifestaron sus aspiraciones a ser los candidatos al Senado de la Republica. Ese es el verdadero fondo de los pleitos, el tratar de detener a uno de los aspirantes y terminar con su carrera política. Solo que ambas candidaturas porque son elecciones federales, no pasan por decisiones locales, a lo mucho se les toman opiniones a los mandatarios estatales. Un ejemplo, el diputado federal, Manuel Cota Jiménez, será candidato porque lo impulsa su sector, el campesino. Igual el ex gobernador, Ney González Sánchez, quien podría lograr esa posición por su amistad tanto con Beatriz Paredes Rangel, como con Elba Esther Gordillo, quien podrá desbaratar con un tronar de dedos la alianza perversa.

Así que lo mejor es ponerse unos a gobernar y los otros a hacer política. Cada uno en su exacto espacio y dimensión. Es sano y políticamente correcto estar al pendiente del partido que te llevó al poder, e incluso se aplaude que se haya terminado con esa pausa partidista. Solo que confrontar a los mismos cuadros políticos que son del Partido Revolucionario Institucional, resulta reprobable ante los ojos de la clase política priísta y peor ante la sociedad. Se opina entre los amplios sectores que parece que en Nayarit no gano el PRI, sino que más parece que quien triunfo en las urnas en julio pasado fue la oposición, porque se actúa en esa dirección que es equivocada.

Certeza.

Nayarit ya perdió seis años en pleitos contantes, durante el Gobierno del Cambio, tiempo en el que la entidad dejó de crecer, de tener desarrollo y progreso en sus sectores. A eso le teme la clase política y los organismos privados a perder otros seis años y que se trunque el crecimiento económico. El gobernador, Roberto Sandoval Castañeda, debe aprovechar su enorme popularidad para construir, tomar acuerdos y pactar un Plan Estatal de Desarrollo, tomando en cuenta a los sectores sociales, políticos y económicos para que a todos los Nayaritas nos vaya bien. El lema Nayarit, Orgullo que nos Une, debe ser una frase que se traduzca en hechos, en planes de gobierno y en realizar una conducción de la entidad apegada a la investidura y al mandato que le otorga la constitución. No hacerlo equivale a conducir a Nayarit al fracaso por otros seis años. Suerte a todos y decirles que en el dia de muertos están de moda los resucitados políticos, ayer en las calaveras aparecieron varios ocupando incluso portadas. Dijera Cristo cuando lo estaban clavando en la cruz: Padre mío, perdónalos no saben lo que hacen. Para opiniones y sugerencias llamar al 311—246—01—16. O al email albertico6828@hotmail.com gracias.