Por Óscar Verdín Camacho
TEPIC.- La capacidad de la Catedral de Tepic resultó insuficiente para que pudieran ingresar cientos al mediodía de este jueves, durante la misa de cuerpo presente del que fuera obispo de la Diócesis de Tepic, Ricardo Watty Urquidi, fallecido anteayer por la noche debido a un cáncer en el páncreas.
A pesar de ser día laboral, muchos interrumpieron sus labores para presentarse a las 12 horas a Catedral, donde la misa fue encabezada por el cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez, por cierto siempre custodiado por varios hombres, incluso en el interior del templo.
El ingreso del cardenal, acompañado de obispos, de decenas de sacerdotes, fue fotografiado por muchos de los asistentes, provistos con modernos celulares. Hubo quienes cuidaron su lugar por varias horas, haciendo turnos con algún familiar, para no perder detalle de la misa.
Muchos ingresaron horas antes para dar el último adiós al obispo. Señoras con sombrillas, con niños, hombres con sombrero. Y no sólo era entrar a Catedral, sino llegar hasta el ataúd, tocar el cristal por donde se veía el cuerpo sin vida, persignarlo, besarlo, ofrecerle una oración. Había también personas que únicamente se acercaron al ataúd para ver el cuerpo del obispo; luego se retiraban para dar paso a más gente.
Si el vidrio quedaba sucio, pronto se acercaba una señora para limpiarlo. Llegaban ancianos, mujeres, niños.
Pero mucha gente se quedó afuera.
La Diócesis de Tepic comunicó ayer que el obispo sería sepultado en una cripta que se encuentra en la parte inferior del altar mayor de Catedral.