Tecuala.-Este miércoles 7 de octubre, falleció el reconocido abogado Emilio Arellano Cabezud, quien se desempeñaba como notario público de la cuarta demarcación notarial en esta ciudad.
Emilio Arellano se desempeñó como abogado postulante durante más de 30 años. En el sexenio del ex gobernador Rigoberto Ochoa Zaragoza, fue designado magistrado del Tribunal Superior de Justicia en el estado, en donde realizó un excelente papel, de lo cual pueden dar fe sus colegas de entonces. Al término del gobierno rigobertista, el ex mandatario nayarita le otorgó el cargo de notario público, encargo que ejerció hasta el día de su muerte
Estaba casado con la señora Ofelia Aguayo Moreno, la cual lo auxiliaba en la medida de sus posibilidades en las tareas notariales que eran muchas, ya que al dejar la notaría, el también licenciado, Juan Echeagaray Aguirre, el trabajo se le acumuló notablemente.
Emilio Arellano fue un hombre sencillo, sus relaciones sociales no solamente se limitaban al círculo de profesionistas del derecho, sino también mantenía lazos de amistad con gente de diferentes estratos sociales, no hacía discriminación en este aspecto, por eso gozaba con una gran cantidad de amigos.
Emilio Arellano Cabezud, se distinguió por ser un hombre polifacético. En 1994, junto con el desaparecido abogado lassallista Raúl Espinosa Sandoval, ejerció el periodismo, tocando con el filo su pluma las fibras más sensibles del sistema judicial, denunciando sus fallas, al mismo tiempo que desde esta trinchera defendió férreamente los intereses del pueblo. Sus fílipicas quedarán para la posteridad en El Mercurio, periódico que se distinguió por su línea crítica, y que por lo mismo, siempre fue objeto de la represión gubernamental.
Y así como murió El Mercurio hace años, el pasado 7 de octubre expiró también uno de sus más notables colaboradores, el Lic. Emilio Arellano Cabezud. Por lo que desde estas modestas páginas, le expresamos nuestras más sentidas condolencias a su familia, especialemente a su esposa e hijas. Descanse en paz, don Emilio Arellano Cabezud, hombre que se entregó de lleno al apostolado de la abogacía.