Por Juan Treviño Ramírez

Es necesario un modelo económico que incentive la cultura porque ésta genera riqueza en el estado de Nayarit, reduce la brecha digital y fomenta la cohesión social. Por este motivo, la cultura debe dejar de ser ornamental para devenir estratégica y se debe fomentar la investigación aplicada a las industrias culturales.

Es necesario un modelo económico que impulse la industria e incentive la cultura en Nayarit porque es una fuente de renta y riqueza, puede reducir la brecha digital, llevar a una mayor cohesión social, rebajar la tasa de delincuencia y por tanto conducir a una sociedad mejor.

Mis propuestas planteadas pasan por la promoción de la diversidad cultural, tanto de bienes y productos como de creadores y consumidores, en el desarrollo de la creatividad, en la mejora y buen uso de las tecnologías digitales, en la creación de un marco económico para las industrias culturales con nuevos modelos de negocio, apoyo a las Pymes y sistemas alternativos de financiación, así como la mejora de la cohesión social a nivel interno y la cohesión político social entre países y estados.

La cultura debe venir estratégica

En definitiva, propongo avanzar en la idea de que la cultura deje de ser ornamental para devenir en estratégica, con el objetivo prioritario de creación de empleo y generación de riqueza. En este reto destaca también la coincidencia de todos los participantes en la necesidad de impulsar la formación específica para emprendedores y fomentar la investigación aplicada a las industrias culturales.

Ahondando ya en los diferentes sectores de las industrias culturales, abordar un ámbito que está experimentando un momento incierto como es el de los medios de comunicación. En general, se considera que es necesario separar periodismo e industria, y cuando se habla de esta última se debe establecer un nuevo modelo de negocio, que aún no está definido con claridad, porque lo que se venía aplicando anteriormente ya no sirve.

Precio, soportes y contenidos

En principio, se considera que este modelo de negocio debe abordar tres grandes ámbitos de intervención: precio, soportes y contenido. En lo que respeta al precio, el arraigo de la gratuidad y la caída de las dos grandes fuentes de ingresos (publicidad y venta del producto) lo condiciona todo. Una de las soluciones sería tender a modelos mixtos tipo freemium y buscar la flexibilidad de precios en función del soporte utilizado.

En lo relativo a los soportes, se tiende a una distribución multiplataforma y un consumo multi soporte. El futuro está en las tabletas, y a ese formato debe adaptarse la oferta. Y ya hablando de contenidos, los expertos concluyen que debe prevalecer la relevancia de las noticias, así como una mayor personalización y adaptabilidad a cada consumidor, apostando por contenidos hiperlocales e hipertemáticos. En cualquier caso, el gran desafío es la calidad: mejores contenidos que se ajusten a la reconversión tecnológica.

En el ámbito del audiovisual se analizó también el papel de los clúster, y los expertos de esos órganos concluyeron que su utilidad principal es colaborar en la búsqueda y redefinición de fuentes alternativas de negocio, pues el sector no puede sobrevivir única y exclusivamente a través de la cultura de la subvención constante. En este sentido, consideran que deben buscarse cada vez más fórmulas colaborativas con otros clúster y entre empresas de otros lugares para expandir el mercado.