Por Óscar Verdín Camacho


La muerte de un niño de siete años de edad, llamado Sergio, ocurrido la semana pasada producto de golpes cometidos al interior de su casa, ha despertado la interrogante respecto a si hubo falta de compromiso social por parte de sus vecinos, al no denunciar lo que ocurría en un domicilio de la colonia Comerciantes, en Tepic, o si por el contrario habría existido negligencia entre autoridades relacionadas con asuntos de la familia.

Fue hasta que se conoció el deceso del pequeño, la noche del miércoles 21, en que el aparato de procuración de justicia y del DIF estatal iniciaron una apurada investigación, al confirmarse una situación más dramática: el niño, además de los golpes, presentaba una profunda desnutrición, esquelética.

De igual forma, su hermano gemelo –cumplieron siete años en agosto- Édgar, fue encontrado en parecidas condiciones, también con golpes y desnutrición severa, por lo que fue trasladado a un hospital y se encuentra bajo protección oficial.

Fuentes vinculadas al DIF aseguraron que no tuvieron conocimiento previo de la situación que vivían los citados niños. Si fuera lo contrario, dejaría en evidencia al aparato creado para proteger a la familia.


¿POR QUÉ LOS GEMELOS?


Lo ocurrido en la colonia Comerciantes ha despertado una interrogante en especial: ¿qué sentimientos había contra los gemelos?.

En la casa, además de la mamá, María Guadalupe, una mujer de 40 años, vivían sus siete hijos, con edades de entre 19 y dos años, pero además dos nietas de sólo tres años y nueve meses, respectivamente.

En los últimos días, todos los niños han sido revisados por especialistas y se ha determinado que no presentan huellas de violencia ni desnutrición, con excepción de Sergio, ya fallecido, y Édgar, que continúa recuperándose en un hospital.

Puesto que la mamá generalmente trabaja durante el día, los niños quedaban bajo la vigilancia de una de sus hermanas mayores, una adolescente de 16 años de edad que actualmente está embarazada.

El pasado fin de semana, la Procuraduría General de Justicia ejercitó acción penal en contra de la señora María Guadalupe, aunque un Juzgado Penal le permitió la libertad bajo fianza, al acreditarse que ella no estaba relacionada con la violencia de sus hijos.

Por el contrario, la referida adolescente de 16 años fue ingresada en el centro de internamiento para menores, en el fraccionamiento Versalles, presuntamente vinculada con el homicidio de su hermano.

La menor ha negado cualquier agresión hacia los gemelos, justificando que en ocasiones se caían, sin embargo las autoridades han recogido evidencias en su contra.

Una situación que llama la atención es que únicamente los dos niños de siete años presentaron una profunda desnutrición, e incluso en más de una ocasión tuvieron que alimentarse de comida tirada en la calle, en la basura.

Según los estudios de especialistas, los gemelos tenían un desarrollo similar al de un niño de cuatro años, es decir, tres años menos que su edad.

Ambos niños no iban a la escuela.

Se trata de un cúmulo de evidencias que merecían la intervención de las autoridades. Aunque extraoficialmente se recogió una versión en el sentido de que el DIF estatal sí tuvo conocimiento del caso, una fuente que pidió el anonimato respondió que no hay tal registro. Y es que en el primer supuesto, se estaría ante una grave negligencia porque no se tomaron las medidas necesarias de protección. Pero si no hubo denuncia, evidenciaría la nula participación de quienes conocieron la situación de los niños, especialmente en la colonia Comerciantes.


SEGUNDO CASO


La muerte del niño es la segunda que ocurre en apenas unos días de diferencia, por agresiones de algún familiar. El domingo 25, en el municipio de Bahía de Banderas falleció un menor de dos años, intoxicado, después de que su papá lo hizo ingerir un fertilizante, que también él consumió, aunque fue llevado con vida a un hospital de Puerto Vallarta, según informó la Procuraduría General de Justicia.

El sujeto agredió a su hijo como una forma de venganza contra su esposa, que lo había dejado porque continuamente la golpeaba.