¿Qué esperamos de El Toro?
A fuer de ser optimistas en grado superlativo, esperando que se resuelvan la mayoría de los problemas económicos del Ayuntamiento de Tepic, en especial el de los sueldos, el de la luz, el de los proveedores, el del agua, el de la basura, el de la policía –que va junto con pegado con el de la seguridad ciudadana-, el de los baches repitiendo: el de los sueldos de los burócratas viejos y los de nuevo cuño, el de los aguinaldos, el de las unidades flamantes para que se paseen los polis y los neo-funcionarios entre otros trescientos y algunos más No nos queda otra que recordarles aquél viejo cuento del Toro, cuya fama de gran reproductor era tal que la principal autoridad llegó a ofrecerle al dueño una cantidad fabulosa por tan especial ejemplar- que no se dio a conocer el monto, por no asombrar al pueblo-.
El dueño del animal, que había cobrado renombre por tan codiciado espécimen y estaba recibiendo cantidades exorbitantes (como sueldo de diputado) por cada maquila, cuando recibió las primeras ofertas creyó que lo estaban vacilando, por eso les había pedido una cantidad fuera de serie.
Cuando entendió que el Gobernador le había ofrecido y sostenido el monto, pues no dudó en vender su toro, -no fuera a ser que los obligaran ahuevoluntariamente (al estilo sicario) – y cedió a los ruegos del señor autoridad.
De inmediato acudieron los ganaderos a llevar a sus mejores ejemplares vacunos para que aquel portento se las preñara y resultaran unos bellos y dignos becerros de calidad y señorío.
Pero ¡0h desilusión! El señor toro ni pestañeó ante la magnificencia de aquellos dechados de virtudes, representado en las vacas holandesas y suizas.
Los funcionarios de inmediato fueron a buscar al ganadero llamándose víctimas de un enorme fraude ya que habían echado mano de una fuerte suma del erario y se les hacía imposible justificar. Por primera vez en la historia le habían robado los huevos al águila o sea que le habían dado machetazo a caballo de espadas.
Lo primero que pensaron fue que el ganadero los había hecho víctimas de tremenda tranza (después de que creían que éstas solamente eran prioridad de ellos y que iban a hacer chuza con el extraordinario modelo de animal, el que ya estaba declarado como Patrimonio del Estado) así que pensaban que les había salido el tiro por la culata.
Control Señores Control parecía decir el atribulado ex dueño del toro prodigioso cuando lo arrimaron a presentar sus razones Y acercándose a la cara del animal, le dijo al oído: -¿Qué pasa contigo peinche toro apretado, porqué no cumples con tu cometido?-. Y el toro que estaba cómodamente arrellanado en un mullido sillón le contestó: -¡No me chingues, hermano! ¿No ves que ahora soy funcionario público presidente!-.
Así van a estar las cosas ¿O usted qué opina?
(311-158-66-55)