* Al consumir alcohol, el adolescente se expone a riesgos no sólo de accidentes automovilísticos y a la adicción de alguna droga, sino a riesgos graves de salud
Los adolescentes son quienes tienen mayor riesgo de caer en el alcoholismo, debido a las características de su personalidad, propias de esta edad, tales como: dificultad para socializar y relacionarse con los demás, porque generalmente son personas tímidas e inhibidas. Otro factor es la necesidad de ser aceptado en un grupo y de sentirse seguro.
Al consumir alcohol de manera excesiva, ascendente y con mayor frecuencia, los adolescentes también son más vulnerables a sufrir las consecuencias de esta ingesta. Esto ocasiona que frecuentemente alcance un estado de embriaguez y pérdida de la conciencia.
Así lo señaló el doctor Misael Ley Mejía coordinador de prevención y atención a la salud del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), quien precisó que una mayor cantidad de alcohol se consume entre los 17 y los 30 años de edad.
Cuando llegan a la edad madura, alrededor de los 35 o 40 años, por lo general comienzan a disminuir el consumo de bebidas alcohólicas, porque ya existe más consciencia del daño que les ocasiona y saben medir la cantidad de alcohol que pueden tomar sin perder el control.
Los adolescentes alcoholizados suelen presentar mayores conductas de riesgo. Por ejemplo, si conducen un vehículo lo hacen a velocidades altas y sin respetar señalizaciones, por lo que ocasionan accidentes de tránsito y atropellamientos.
En el tema de salud sexual, se les hace fácil tener relaciones y, además, sin protección (uso de condón), por lo que se arriesgan a embarazos no deseados o a adquirir enfermedades de transmisión por esta vía, como el virus de Inmudeficiencia humana VIH/ Sida. Así mismo, son más propensos a la violencia y a los enfrentamientos en riñas. También son más vulnerables a caer en el consumo de otras drogas.
El ambiente donde se desenvuelve el adolescente es otro factor que contribuye a que los desarrolle alcoholismo. Es decir, si en su entorno se consumen bebidas alcohólicas de manera frecuente e inmoderada, si los familiares los incitan a que se emborrachen por primera vez en edades tempranas y este hecho es motivo de celebración; si aprenden que en este estado son simpáticos, chistosos, valientes, atrevidos y atractivos.
El especialista estableció de manera tajante que consumir alcohol no hace a nadie ni más inteligente, ni más fuerte, ni más valiente, ni más hombre, ni más mujer, añadió el doctor Ley Mejía. Por eso, lo ideal es evitar la primera copa, y si se toma, que sea ocasional y de manera controlada para que no se pierda la línea entre una buena calidad de vida y vivir dependiente del alcohol.
Así mismo, se ha identificado también que existe un factor genético asociado al consumo de bebidas alcohólicas, hay mayor tendencia a que desarrollen este hábito. Por ello, hizo un llamado a los padres de familia para que identifiquen las señales de alarma en sus hijos y los aconsejen sobre los riesgos que puede ocasionar el consumo de alcohol.
Finalmente, el funcionario médico informó que existe un convenio con el Centro de Integración Juvenil (CIJ) con domicilio en Montes Andes No. 45, Colonia Lindavista, a donde pueden acudir derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social para ser atendidos de este problema de alcoholismo y adicciones.