Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Ayer me escribió Tere (mi simpática cuñada, que radica en los EUA, para más señas en Los Ángeles), y me platica en la misma forma entusiasta de siempre, que las mujeres, mientras reciban buen adiestramiento y sepan manejar el equipo del que son dotadas, pueden desempeñar un excelente papel en el cuerpo de seguridad pública y vigilancia.
No únicamente les proporcionan armas con su correspondiente dotación de balas, sino que dos días a la semana hacen práctica de tiro al blanco –y al negro- con pistola y rifle, supervisadas por técnicos en la materia que las enseñan, además, a desarmar y armar las armas a la perfección.
La preparación física es una actividad constante, así como la defensa personal. Tarea aparte diaria es aprender a interpretar las leyes y reglamentos vigentes, así como los cambios de las mismas. Igualmente estudian los derechos humanos, reciben clases de primeros auxilios, manejo correcto de equipo, estudio de conocimientos generales, aprendizaje de otros idiomas, control mental, computación, higiene y orientación sicológica, entre otras.
Agrega, con cierto dejo de picardía (ella es oriunda de Tepic): que si las damas del cuerpo de policía de mi tierra supieran cuánto ganamos acá, inmediatamente jalarían para éstas tierras
Los salarios son casi comparables a los que percibe un profesional burocratizado gringo, los escalafones se respetan y se cumplen religiosamente y los premios en metálico son poderosos motivos de superación, así como los reconocimientos por méritos en campaña.
Nuestros hijos –dice mi cuñada- tienen la oportunidad de estudiar en colegios de prestigio, casi todos tenemos casa propia, que vamos pagando poco a poco, y un seguro de vida bastante aceptable en su monto, que permite a los deudos del compañero que cae en cumplimiento del deber, no resentir económicamente la falta del ser querido. Solamente la cuestión moral, que para eso no hay aliciente alguno. También hay que tomar en cuenta la dureza con la que son castigados quienes se corrompen, (se pone muy seria) así como también los que se emborrachan y se drogan
Es un trabajo muy duro, -dice- principalmente para el sexo débil, en especial cuando se desarrollan labores de patrullaje o aprehensión o captura de delincuentes, principalmente en calles o barrios calificados como conflictivos
Continúa: acá no hay distingos ni preferencias, todos somos miembros de un departamento y acatamos las órdenes con disciplina y la mejor disposición de cumplir con ellas afrontando los peligros a los que estamos expuestas, pero en equipo, bajo operativos basados en continuo entrenamiento, dirigidos por los más experimentados.
Acá la gente nos ve con mucho respeto, especialmente las personas honradas, porque los malosos, -los malandrines-, los delincuentes, los viciosos, los pillos, los criminales, los degenerados nos miran con recelo y rencor; en ocasiones se burlan a escondidas o de frente –según como anden- pero nosotros tratamos de no provocarlos. La misión es vigilar, estar alertas, prevenir, cuidar el orden, tratar de evitar el delito.
Desgraciadamente –prosigue-, la sobrepoblación, la crisis económica, la mala influencia de ciertos programas de televisión, las secuelas del consumismo, la desintegración del haz familiar, el desempleo, el tráfico y consumo de drogas, (el sicarismo), el vicio legalizado, la incultura, los bajos salarios, la corrupción de funcionarios públicos, el canibalismo humano y la pobreza, provocan o desatan olas de violencia que son materialmente imposible de detener, necesitando el apoyo del mismo pueblo –no solamente de otras corporaciones hermanas o del ejército-, sino de la propia ciudadanía.
El alcoholismo, subraya, es uno de los principales generadores de hechos contra la ley, así como la más común causa de accidentes de tránsito con saldo de numerosas victimas, entre ellas, gente inocente. Este es un problema de los más soslayados por las autoridades, porque hay lugares donde se consumen bebidas alcohólicas día y noche Y no dicen nada.
Pero yo pienso, -finaliza muy seria mi cuñada-, que poco a poco llegará el día en que la misma violencia nos ayudará a no buscarle ruido al chicharrón y los propios ciudadanos podrán evitar exponerse a ser asaltados o heridos, escuchando o haciendo caso a la orientación de los cuerpos policíacos a través de los medios masivos de comunicación.
Como tú dices, nos falta Control Señores Control Fomentar el deporte, pero sin relacionarlo con el vicio –como hacen en los clubes cerveceros- y premiar con más becas de estudio a los que más destaquen, no solamente con una copa vacía de reluciente latón... eso sería parte de una mejor solución
¿Cómo la ven?