Por Óscar Verdín Camacho


Las sospechas de que al caso del ex secretario de Finanzas Gilberto Martínez López, al que se le seguía un proceso penal por el probable delito de enriquecimiento ilícito, podría dársele una salida política, aumentaron luego de que la Procuraduría General de Justicia (PGJ) no se inconformó con la sentencia absolutoria dictada a principios de este mes.

Martínez López fue declarado inocente por el Juzgado Segundo Penal de Tepic, de la acusación que inició en junio del 2000 cuando el gobierno de Antonio Echevarría Domínguez lo consignó como probable responsable de enriquecimiento ilícito por al menos 17 millones de pesos, según se explicó aquí el pasado jueves siete.

Gilberto Martínez había sido secretario de Finanzas entre 1993 y 1999, durante el gobierno de Rigoberto Ochoa Zaragoza.

La semana pasada, aquí se explicó que una vez la notificación al agente del Ministerio Público adscrito al juzgado, la PGJ tenía un plazo de cinco días hábiles para inconformarse con la sentencia absolutoria, vía la apelación para remitir el caso a la Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia. Pero si no lo hacía, se apuntó, el asunto concluiría y resultaría obvio el cobijo de alto nivel a favor del acusado.

Y así sucedió.

Y es que resulta imposible creer que en un asunto de esa naturaleza no haya sido consultado con el procurador Óscar Humberto Herrera López, respecto a si sería interpuesta o no la apelación. Y obvio, la indicación vendría de más arriba, del gobernador Ney González.

Una incongruencia más de la Procuraduría General de Justicia, al no presentar la apelación, es porque hace unos meses formuló conclusiones acusatorias en contra del ex alto funcionario, pidiendo que fuera condenado. Es decir, el fallo fue adverso a la PGJ pero tenía a su alcance otro recurso, de segunda instancia, y prefirió no agotarlo y aceptar como definitivo el del Juzgado Segundo.

Según los datos recogidos, el asunto causó ejecutoria anteayer miércoles. Es decir, ha concluido.

Así termina el expediente que en los juzgados era conocido como el dos charolas: 224/2000.