Por Brígido Ramírez Guillén*

A diez días de que inicie el desfile de los miles y miles de ciudadanos ante las mesas receptoras del voto, que darán el triunfo de los candidatos de mayor simpatía del electorado, con que se renovarán los Poderes Ejecutivo y Legislativo y los veinte ayuntamientos, estamos presenciando una intensa lucha entre los partidos políticos y sus candidatos por conquistar a los posibles sufragantes, usando para ello una serie de métodos y argucias que van desde las falsas o dudosas encuestas hasta las promesas y más promesas de proyectos que sólo están en la imaginación de sus autores aunque la realidad se consideren como algo irrealizable. Baste leer un diario bien controlado por determinado candidato al Gobierno de Nayarit para obtener la misma información en el otro medio de la competencia, en que se hace resaltar lo que construiría para transformar al Estado, lo que emprendería en áreas de la educación, de la cultura, el deporte, la atención de los servicios, del empleo, de la salud, sin dejar a un lado las más apremiantes demandas de la sociedad. El papel de cada aspirante a los puestos de elección es presentar soluciones a todos los problemas habidos y por haber, sin sopesar las experiencias o la carencia de los recursos para ejecutar, y poner en práctica todo lo que les llegó a su imaginación, con tal de marear con su demagogia a los ciudadanos que están ansiosos de que las cosas cambien en Nayarit. Se ha dicho por ahí que el prometer no empobrece y eso lo tienen bien contemplado muchos, por no decir la mayoría o su totalidad, de los políticos que van por esas calles de los poblados, de las rancherías, de las colonias, anunciando ser los poseedores de las soluciones a todos los males por lo que atraviesan los nayaritas. Todo esto que está ocurriendo en vísperas de las elecciones del tres de Julio, nos recuerda aquella promesa que hiciera en general García Steves cuando visitó un ejido de la costa norte siendo candidato a diputado federal; les dijo en ese entonces a los campesinos reunidos para escuchar sus propuestas como aspirante a dicho cargo de elección: Si votan por mí, les construiré puras carreteras de bajada, para que no gasten gasolina. En este caminar por el proceso electoral del 2011, vemos a otros García Steves hacer otras tantas promesas que si no causan risa por su contenido, si ponen a pensar a los ciudadanos, de la falsedad que encierran las palabras de algunos políticos que anuncian transformar el Estado con falsas promesas, por estas irrealizables. La inseguridad ha sido el blanco de todos los candidatos, desde el que le rasca a una regiduría hasta el que se quiere sentar en la silla grande de Palacio de Gobierno, a sabiendas que todos los sectores de la sociedad quieren vivir en paz y en la mayor tranquilidad, como ocurría hace muchos años. Independientemente de esa campaña de promesas salta a la vista otro aspecto muy penetrable en el ánimo de partidos y candidatos, las encuestas, con las que pretenden influenciar en la preferencia de los ciudadanos, colocando a su abanderado en el primer lugar con puntos porcentuales elevados. De aquí hasta pocas horas de las elecciones seguiremos viendo esa competencia de encuestas de distintas empresas, unas de prestigio y otras de dudosa credibilidad. Pero, bien lo saben los políticos, la única encuesta que vale, la más realista, en la que se dará en las urnas, una vez que los ciudadanos hayan ejercido su voto Hasta la próxima *Decano del periodismo en Nayarit.