Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Se supone que a estas alturas, -20 días nos separan de las elecciones-, los seis candidatos ya deberían estar bombardeando a diestro y siniestro sobre los altos sueldos que cobran los funcionarios en turno y de que pudieran ser bajados a la altura de un pozo en cuanto el candidato electo tome posesión (y quiera servir) de su nuevo cargo cobrando un sueldo decoroso que permita poner el ejemplo para que nuestro país tome un nuevo derrotero en cuanto se refiere a disponer a la mano, de los billetes que se necesitan para sacar al buey de la barranca y hacer obras como antes de que estos funcionarios se posesionaran de los presupuestos oficiales (federales, estatales y municipales).

En lugar de bajar los sueldazos a los escogidos del dedo del diablo para que ocupen los puestos clave en este nuevo sexenio y de acomodar a los chupópteros que ostentan las bases con cacharpa de sindicalizados en el SUTSEM, y de que por ahí anda doña Águeda queriendo su huesito en el Congreso para amarrarse mejor Nadie sabe y nadie supo qué futuro les espera a tanto sujeto arrimado a los partidos, con dinero del propio pueblo para sus campañas, que cobrarán en oro por ocupar un puesto en los nuevos organigramas oficiales (si los dejan). Y en dónde van a acomodar a tanto candidato que anda en campaña haciendo labor de proselitismo a los verdaderos candidatos, que sin poner un solo céntimo de su bolsillo van a explotar una mina de diamantes Como si fueran a heredar un escaño en el Senado de los Estados Unidos y recibieran sus sueldazos y demás prebendas en dólares Con todo y carro, teléfonos, canonjías, rifas, bónches de billetes extras, viajes, secretarias y secretarios, días de hueva pagados, guaruras y etc., etc.

En este renglón también tiene su lugar en lo que respecta a prioridades, el más vapuleado en los últimos días, la salud, y le sigue el desempleo que mantiene pero al filo de la butaca, a la gran mayoría de los mexicanos de los que siguen viviendo en el error al no estar mamando de la ubre presupuestal y percibe un salario miserable y no tienen un hijo o un pariente dentro de las filas de los grandes consorcios profesionales futboleros, o de pérdis en las millonarias en euros: Telmex y Televisa, (que en lugar de ayudar a México, lo explota en grado máximo disfrazando sus fechorías con campañas aviesas) y que mantienen a un hatajo de huevones buenos para echar gorgoritos, o hacerle al perico humano imitando a personajes de telenovela, conductores de noticieros y demás yerbas

¡Qué envidia! (de la buena), a pesar de que andan enredados en chismes de revistas, madreando a los espectadores y actuando en estado incróspedo como la Jenny Rivera (y eso que ni mexicanos son) maridajes y suripanteadas de pronóstico reservado, pero que les da sueldazos parecidos a los que perciben sin hacer la gran cosa los funcionarios de los tres gobiernos.

Por eso necesitamos ahora más que nunca Control Señores Control en esto de los dineros robados, que ese es el calificativo, a un pueblo que no conoce el significado de la palabra democracia y que le imponen a los mismos de siempre para mal gobernarlo, pero si para bien despojarlo de sus billetes imponiéndoles a cada hijo de vecino encumbrado en los altares de la política de cacerola.