Por Brigido Ramirez Guillén

Se me quedó muy grabado lo que en una ocasión dijo un político nayarita en una reunión de hombres y mujeres ávidas de un cambio radical del estado de cosas que existen en la entidad. Ahí se analizaban las personalidades que desfilaban ante la opinión pública como aspirantes a los diversos cargos de elección, desde la gubernatura hasta las sindicaturas y regidurías, sin descartar las presidencias municipales y diputaciones locales. Los tiempos actuales exigen candidatos con verdadero respaldo popular. Esas palabras repercutían como un eco en mi memoria al quererlas aplicar en cada uno de esos entes políticos que exponían sus aspiraciones con una serie de proyectos que exponían sus aspiraciones con una serie de proyectos y propuestas que aplicarían si llegaban a la meta de la carrera electoral ya muy avanzada y cercana a los comicios. En cuanto los partidos políticos lanzaron sus convocatorias a sus militantes para su registro como precandidatos a renovar las Ayuntamiento y legislatura local, surgieron cientos de solicitantes, llegando sólo en el Revolucionario Institucional a una cifra de ciento diez entre hombres y mujeres. Y uno se pregunta ¿Cada uno de los registrados a los puestos de elección llevaban en su conciencia que daban ese importante paso en su aspiración con la seguridad de que contaban con un verdadero respaldo popular? Algunos, por no decir muchos, de los que se aventuraron a enlistarse iban con la mente de que entrarían a un juego de fichas que serían colocadas en su sitio por un solo manipular tras bambalinas, con una sola idea de satisfacer sus intereses o de algún grupo afín, sin importar la respuesta popular. Esa forma de actuar de los que conducen los destinos de los organismos políticos se vio reflejada en la lista de los cientos de precandidatos. Hubo algunos inocentes que confirmaron en lo posible influencia de sus padrinos políticas, cumpliendo con los requisitos de la convocatoria, desde pagar varios miles de pesos para su registro hasta la entrega de la documentación requería, que al final de cuentas se toparon con el nefasto dedazo que decide los procesos electorales. Aquí no se toma en cuenta si el precandidato va precedido con verdadero respaldo popular para llegar a candidato, sino que todo se mueve a interés personal o de grupo, de aquellos que mueven los hilos de la política y los destinos de las mayorías. Mientras, este martes había mucha expectación entre la sociedad nayarita por conocer a los candidatos a presidentes municipales, legisladores, regidores y síndicos, que serían registrados por las Alianzas PRI-PVEM-PANAL, PT-Convergencia, por el PRD, el PAN y PRS. La atención se dirigía sobremanera al PRI, PRD y PAN, por contar con mayor influencia en municipios y distritos y con candidatos reconocidos, en la mayoría de los casos, por los rectores que mueven la economía de los pueblos. Antes de las 24 horas de este martes ya estarán registrados los distintos abanderados de los partidos políticos, después de las depuraciones de las listas de precandidatos y de los consensos entre las corrientes políticas, en instituciones que hubo oportunidad de opinar por encima de los criterios de los que manipulan los procesos internos. Para la alcaldía de la capital figuraran como candidatos, sin lugar a dudas, Héctor González Curiel el Toro del PRI; Pablo Montoya de la Rosa, del PRD y Dr. Polo Domínguez, por el PAN. Hasta la próxima *Decano del periodismo en Nayarit.