Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Sin el menor asomo de miedo alguno a las balaceras de los sicarios, más de un millar de aspirantes a los puestos que quedarán vacantes a partir del mes de septiembre próximo, se registraron en el PRI, sin demostrar el menor asomo de temor alguno y sin presentar una solución práctica y positiva para combatir la ola de violencia que tiene agorzomados a los nayaritas y a todos los que moran en la república mexicana.
Y la respuesta es: ¿quién no estaría dispuesto a sacrificarse si de entrada empiezan a recibir dinero desde el primer día de campaña? Y si el diablo los premia con el puesto anhelado, tenga usted la seguridad de quedarán resueltos todos los problemas que hayan contraído y les sobrará lana para tener el futuro que nunca soñaron.
Algunos se consuelan con el puesto de regidor de equis ayuntamiento, pero otros le van tirando más alto porque saben que ahí está la papá y son fieles seguidores del Vate Garizurieta, que decía que Vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error.
¿Qué le puede importar a un funcionario público que gana la peritita laniza, puntualita y hasta con ribete, mientras que a un ciudadano común y corriente (de la clase campesina) le pagan por una tarea con su coa y machete, de sol a sol, el salario mínimo y con éste tiene que mantenerse (o si se dejó casar) mantener a la familia, pagar la renta de una casa, luz, agua, etc. etc. y si le salieron enfermizos: médico y medicinas porque en las instituciones médicas no hay medicamentos y todas las enfermedades (según los médicos especialistas) requieren curas milagrosas (por los centavos que cuestan).
Pero ahí vienen los (casi) mismos políticos de trienio o sexenio, con la espada de palo desenvainada, dispuestos a arrasar con la democracia y con la ciudadanía trabajadora, la que se la parte por que ellos vengan a robarse los dineros de los presupuestos.
Y ahí viene la gente encandilada (como los conejos, o los venados en las cacerías. de aquellos tiempos), engañada con los espejitos y la bisutería barata a entregar su voto al más rico, al más bonito, a la más simpática o al más wevón, para que los gobierne los próximos tres o seis años. De ninguna manera se ponen a pensar que deben acudir a las urnas a cruzar la boleta completita para rechazar a los candidatos impuestos por una caterva de vivales que les hacen el juego a cambio de un puesto público de consolación o de una corta firulilla.
Control Señores Control ¿Qué pasaría si el pueblo se inclinara por el abstencionismo y mandara a la tiznada a los presuntos Digo, en caso de que se les tatemara un poquito el seso y se acordaran de que aquellos controlan sus centavos y éstos les ponen el mantel, la mesa y la comida de ribete Sí señor, de qué los hay los hay y ni es tan trabajoso dar con ellos el chiste es inscribirse como candidato. Bien señala el periodista Luis Ignacio Palacios: Venta nocturna en el PRI