Por: Abisaí Barajas

En toda sociedad moderna las clases políticas impactan positiva o negativamente en los gobernados. Hoy que vivimos un proceso encaminado a la elección de un nuevo gobernante nos queda claro que las propuestas de los aspirantes deben ser eso, propuestas,y que con ellas nos convenzan a verlos como una verdadera opción. Sin embargo, en Nayarit la izquierda dista mucho de ofrecer una propuestareal y convincente para los nayaritas.

Así lo demuestra con su guerra sucia el precandidato perredista Guadalupe Acosta Naranjo, quien pretende perfilarse como el mesías que han estado esperando los nayaritas. El sinaloenseculpa al gobierno estatal y municipal de ser los causantes de la inseguridad que prevalece en la entidad, pero a la vez se muestra como un ignorante en torno al problema de inseguridad que fue generado por el gobierno panista al cual por cierto, está aliado.

¿Cómo puede un perredista amigo delas altas esferas del PAN poner paz en Nayarit? ¿Acaso no fue el gobierno federal del PAN el que desató la violencia en nuestro País? ¿No será que el precandidato pretende confundir a los nayaritas que poco saben de su alianza con el régimen calderonista? Mucha calidad moral le falta a Guadalupe Acosta para ver de frente a los nayaritas y ofrecer soluciones reales a los problemas que enfrentamos como estado.

Muchos ya olvidaron que Acosta Naranjo, quien sigue enfrascado en pleitos internos con Martha Elena García, fue el primer perredista que traicionó a su partido al reconocer –siendo líder nacional interino del PRD- a Felipe Calderón como presidente legítimo de México. ¿A cambio de qué? Todo lo anterior a sabiendas de la violencia que se desataría en nuestro República Mexicana donde losmexicanos hoy al unísono exigimos paz.

Entonces pues, no puede ni podrá Guadalupe Acosta Naranjo ir contra los intereses de su mejor amigo Felipe Calderón Hinojosa, quien tiene sumido a México en la violencia con la guerra más absurda que nos ha tocado vivir como nación. Quizá eso le queda claro a Guadalupe Acosta Naranjo y por eso hoy sólo agita las aguas de la política de Nayarit. Se sabe que su único interés es preparar el terreno para ser Senador en el 2012.

NO DESPEGAN

Las ambiciones de Guadalupe Acosta Naranjo chocan con los sueños de Martha Elena. Ésta última pretende llegar a la gubernatura sin una estructura sólida y sólo con el mediocre respaldo del partido Convergencia, cuyos líderes lo que buscan es un beneficio personal y no colectivo. Vale decir que en cada elección las familias Paredes Castillo y Paredes Flores, han sido las más beneficiadas al quemarle incienso a las aspiraciones de Martha Elena García.

Así lo han demostrado en los últimos procesos electorales en los que han participado como encargados de la franquicia naranja en Nayarit. Su respaldo al anterior sexenio y a la hoy ex primera dama de Nayarit, les dejó envidiables dividendos que seguramente pretenden obtener en una segunda vuelta, como si las prerrogativas que obtienen con nuestros impuestos no les bastaran. Pero esta es otra historia en la que luego tocaremos fondo.

El tema central de esta colaboración quisiera enfocarlo en los precandidatos de la alianza PAN-PRD, quienes han comenzado las precampañas y lamentablemente sus propuestas no permean ni al interior de la militancia panista y perredista, que ansiosa espera propuestas razonables, aceptables y creíbles. Lo que hasta hoy han propuesto son ataques y denostaciones, cosas que hartan al electorado moderno.

Todo político debe estar listo para le guerra sucia, incluso para que lo acusen de ser o estar feo, declaró en una rueda de prensa Martha Elena García. Con ello dejó entrever que está lista para enfrentarse a su propio enemigo político que está dentro del PRD, quien finalmente tendrá que dejarle el paso libre a cambio de que le pague lo que ha capitalizado en su precampaña que a pesar de los millones inyectados no acaba de despegar. Ese pase, ¿cuánto costará?

EL REVOLCADERO

En el PRD nacional diariamente se vive un capítulo nuevo como para una novela de televisión que bien podríamos llamar División y ambición, todo por el poder. La elección del nuevo comité ejecutivo nacional es una payasada y eso ha traído como consecuencia una serie de pleitos que encaminan al perredismo a una guerra encarnizada entre tribus. Hay que estar pendientes de los efectos en Nayarit