Por Fernando Gutiérrez Meza
La historia se repite pero diferente a la experiencia vivida por Ney González Sánchez, cuando aspiraba al gobierno del Estado, el entonces alcalde remo contra corriente con un gobierno opositor que todo el trienio le cerró la llave para realizar obra pública y acciones que permitieran lucirse y quedar bien con los ciudadanos, sabedores los toñistas de arriesgarse a perder el control político que tuvieron en forma temporal, mismo que poco le duro el gusto y regresaron a su realidad que ahora pretenden recuperar aunque en condiciones diferentes, pues la candidata de éstos no anda sola, tiene dos fuertes contrincantes con quien competirá y difícilmente dejarían el espacio libre.
Es normal que al finalizar los gobiernos haya manifestaciones, protestas y denuncias contra el mandatario en turno, todo aprovechado por los partidos de oposición o grupos políticos que buscan llevar agua a sus molinos y levantar sus campañas ante el carisma y antipatía de sus prospectos que en ocasiones no funcionan.
Dicha situación también la vivió el ex gobernador de Nayarit, Antonio Echevarría Domínguez, al que se considera el peor ejecutivo que ha tenido nuestra entidad, fueron pocas las acciones en beneficio de los ciudadanos, aunado a la ausencia de obra pública, se actúo ajeno a un plan de desarrollo, a diferencia de la actual administración que está por concluir y en que mucho se realizó en diversos aspectos como el social, pero bueno, es la historia la que juzga a las personas y sus mandatarios.
Es ampliamente conocido que para Ney no fue fácil ser gobernador de Nayarit, tuvo de enfrentar a los grupos políticos al interior de su partido, ejemplos, al dirigido por el doctor Miguel Angel Navarro Quintero o Gerardo Montenegro Ibarra, quienes en ese entonces aspiraban a ser candidatos, pero finalmente perdieron en el método de selección y tuvieron que aguantarse.
En el caso del primero, al poco tiempo se sale del PRI, en tanto que el segundo de origen magisterial sigue al interior, aunque con un sector dividido porque en el magisterio hay azules, amarillos, naranjas, en tanto que una minoría de tricolores que definitivamente no determinan en un proceso electoral, solamente pretende asustar con el petate del muerto a quienes aspiran a un cargo de elección popular.
La historia se repite en el proceso electoral a celebrarse el mes de julio, pero no quieren aceptar que indudablemente el prospecto mayor posicionado es Roberto Sandoval Castañeda, personaje muy cuestionado por los mismos priístas, quienes pretenden minimizar su labor como político, aunado a su positivo trabajo al frente del Ayuntamiento, pues éste pasara a la historia por algunas obras importantes que realizó, casos particulares, el Boulevard Tepic Xalisco, que en décadas estuvo intransitable y era un grave problema en temporadas de lluvias.
Otra acción que benefició a los tepicenses es el Paseo de la Loma, vialidad que también estuvo abandonada en décadas, lo mismo que la calle Allende, lo que muestra que el político del sombrero realmente trabajo con una visión de transformar la tierra que lo viera nacer; eso por citar algunos aspectos, pero también en las colonias y rancherías hizo lo propio y los ciudadanos están agradecidos y seguramente darán todo el respaldo a Roberto en su aspiración al gobierno estatal.
El CEN del PRI que preside Humberto Moreira deberá ser cuidadoso del mecanismo para seleccionar al candidato al gobierno, dado que una falla en el abanderado al más importante cargo pudiera ser el fracaso del partido, y repetir la historia del 99 en que se perdió la elección.
La mayoría de los grupos y corrientes del PRI aplauden la manifestación de la ola roja, quien reconoce que el mejor prospecto como candidato al gobierno de Nayarit, es Roberto Sandoval Castañeda, por esa razón, los dos aspirantes que se dicen muy priístas de corazón, deben reconocer que el joven se encuentra por arriba en las encuestas y sondeos de opinión, y mejor sumarse a él y trabajar por la unidad que tanto promulgan éstos.