Por: Miguel Ángel Casillas Barajas
El pasado domingo estuve viendo en mi casa la cinta King Kong, filmada por los estudios Disney en el año del 2005. Dirigida por: Peter Jackson, siendo los protagonistas: With Naomi Watts (La bella chica) Jack Black (un supuesto director de cine en la película) y Adrien Brody (el joven talentoso y pretenso enamorado de With Naomi) en esa cinta.
En esta versión del año 2005, el director Peter Jackson respeta de cierta manera el original relato del escritor Edward Wallace, en cuanto al argumento que se escenifica en las grandes avenidas de la ciudad de New York de los años 33, así mismo, hace mención de la recesión económica más importante que han sufrido los Estados unidos. En esta película Peter deja volar su propia imaginación y creatividad, y pone su particular talento en su manera de sentir la historia.
Jackson nos lleva a todos los espectadores de la mano a un viaje lleno de vivencias y emociones en una selva virgen e inexplorada por el hombre, donde el espectador es testigo de la transformación que sufre un gorila salvaje haciendo gala de su fuerza descomunal y de brutalidad al enfrentarse en una pelea a brazo partido a todo tipo de bestias salvajes. Para luego convertirse casi en un minino tierno, dócil y lleno de ternura cuando se enamora de una bella mujer. Arrancando los suspiros del respetable cuando la gigantesca bestia toma amorosamente en su grotesca mano a la bellísima Naomi Watts como si se tratara de un delicado y frágil pétalo de rosa.
King Kong, recibió los más feroces ataques por parte de los críticos y de la mordaz sociedad norteamericana de aquellos tiempos, por haber roto con los estereotipos de valores y de moralidad tan arraigados. De esa controversia que generó el relato de Wallace, es probable que haya sido la causa que catapultó el filme como un éxito rotundo de taquilla y que ayudo decididamente a salvar a los propios estudios RKO de la bancarrota, con la película en su versión original filmada en el año de 1933 y que fuera dirigida por: Merian C. Cooper y Ernest B. Shoedsack.
Pero volviendo al filme de King del año 2005, el director Peter Jackson quiere ir mas allá de hacer una simple copia del filme original del año 33, y de una relación ciertamente obtusa entre un gorila gigantesco y una hermosa y joven mujer. Peter, rescata de alguna manera en su cinta algo más de la personalidad de Wallace, quien se cree que estuvo enamorado perdidamente de una chica mucho menor que el, de ahí, que posiblemente esto le diera la luz necesaria para escribir este relato que lo consagró casi a la inmortalidad. Por eso en el filme, el director Peter Jackson nos muestra a un King Kong que lucha denodadamente por un amor inalcanzable, y se enfrenta a una sociedad que sin contemplaciones de ninguna índole rechaza y castiga tajante la osadía del gorila de atentar sin escrúpulos contra la reglas de moralidad de una sociedad como la estadounidense.
Aunque para mi gusto, es el final, lo que vale la pena ver de toda la película, apreciamos una sensacional toma aérea del enorme gorila trepando al EMPIRE STATE uno de los edificios mas altos y símbolo emblemático de la gran manzana para repeler la agresión de la aviación norteamericana. Y ahí muere golpeando su pecho apasionadamente y lanzando un estruendoso rugido que se escuchó casi hasta acá, en señal de victoria. ¿Victoria? si, dije victoria por ser el dueño absoluto del amor de Naomi. Que después de todo, es correspondido, aunque el gorila termine pagando un precio muy alto por ese cariño, que a todas luces, desde el inicio de la película todos los espectadores lo sabíamos y se lo dijimos al gorila, pero este terco, terco como era el condenado chango orejón, no quiso entender, que su amor por esa chica era realmente imposible. En fin, Muy Bella película.