Por: Óscar Verdín Camacho.- Cuatro jóvenes trabajadores de una empresa constructora volvieron a nacer puesto que fue contra ellos el atentado registrado la tarde del martes, por la avenida Insurgentes frente a la automotriz Volkswagen, del que resultaron ilesos.
La agresión volvió a dejar constancia de la psicosis que están padecimiento los propios integrantes de las bandas de delincuencia organizada –no sólo la sociedad en general-, puesto que, en el caso concreto, dispararon contra los ocupantes de una camioneta con placas del estado de Jalisco, seguramente creyendo que se trataba de un grupo rival.
Un informe de policía señala que cuando se produjo la agresión desde un vehículo color negro, el chofer de la camioneta, que circulaba por Insurgentes en dirección al centro de Tepic, logró introducirse al estacionamiento de la Volkswagen, cuyas oficinas fueron dañadas por disparos.
Al arribo de la policía, se entrevistaron con los ocupantes de la citada camioneta, que dijeron ser empleados de una compañía que realiza obras en la penal federal El Rincón.
Un comandante de policía que estuvo en el lugar de los hechos explicó ayer a este reportero que se trató de una confusión.
Los muchachos volvieron a nacer. Son muy jóvenes, de entre 18 y poco más de 20 años. Fue una confusión. En la camioneta no encontramos armas ni droga. Creemos que la confusión ocurrió porque la camioneta trae placas de otro estado, de Jalisco, y venían varios jóvenes; además el chofer traía camisa negra.
Ahorita, como está la situación en Tepic, la gente de bien debe quitarle el polarizado a sus carros, no usar ropa negra y circular lo menos en vehículos con placas de otro estado.
La camioneta de la empresa constructora presentó varios impactos de bala, pero ningún proyectil lesionó a los jóvenes.
Uno de ellos indicó que momentos antes había retirado dinero de un cajero de Banamex, cercano a la clínica del Seguro Social, y que al circular por Insurgentes se les emparejó un vehículo negro, cuyos ocupantes dispararon sin motivo alguno.
El suceso ilustra la facilidad con que, al menos en Tepic, se puede cometer un atentado de esa naturaleza. De hecho no es la primera ocasión que ocurren ataques a víctimas ajenas en la guerra que libran grupos del crimen organizado; en otras ocasiones el resultado ha sido mortal.